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martes, 1 de marzo de 2011

"Cadenas de Problemas"

                     Cadenas de problemas:
                              Introducción:
La verdad, es que Sofía, tiene una vida aburrida. A pesar que tiene 24 años, de ser linda , de esas bellezas descuidadas (sus cabellos estaban desparejos por no haber ido a la peluquería, jeans gastados, remeras y camperas que por lo menos tenía diez años, usaba anteojos, piel blanca y ojos marrones oscuros que siempre se los deliñaba con lápiz color azul, que siempre estaba corrido) y que tenía una personalidad dulce, nunca en su vida había hecho algo productivo, había comenzado una carrera, que abandono por los que ella llamaba  “motivos personales”; mantuvo miles de relaciones personales,  con miles de hombres que tenían las siguientes características: borrachos, drogadicto, hobbies perversos, mujeriegos, estafadores  y entre muchas otras mugres; vivía con su madre (que estaba casada por quinta vez); su mejor amiga, era una travesti, de veinticinco años profesora de matemáticas, que vivía  pensando que un caza talento la encontraría y la llevaría a Hollywood. Por último, el trabajo de Sofía, como ella decía “sacrificado” consistía en buscar cartas y repartirlas.  Su jefe, Marcos,  era un hombre de media edad que se la pasaba mirando el trasero de las chicas y si podía tocaba una que otra parte femenina, su compañero era un joven de diecinueve años llamado Fernando, que era bobo, escuálido, extremadamente pálido y lleno de acné. Así, que la vida de Sofía era totalmente monótona, de su casa al trabajo y del trabajo a su casa; no había amor, dolor o temor; ella estaba seca de toda emoción humana. Por lo que le provocaba una enorme depresión y sufrimiento, miles de veces busco la manera de cambiar, pero cada vez que lo hacía todo terminaba mal, por eso, prefería que la vida le pasara por el costado y si algo se tendría que dar, que sea solo por intervención divina.
La mañana del incidente, ella había  llego temprano al trabajo  abrió la mensajería. Prendió la computadora, para haber si había entrado algún nuevo producto, cuando sintió el llamador de ángel que chocaba contra la puerta. Se levanto con desgano, ya que estaba tomando un café, entro por la puerta, que conecta el recibidor y el depósito, vio a dos hombre de espalda, que estaban mirando los folletos  de la mensajería.
-          ¡hola! – dijo ella con su mejor sonrisa, tomo un lápiz y una para estar preparada- , ¿en qué puedo ayudarlos señores?
Estos se dieron vuelta, tuvo que agarrarse de las mesa porque casi se cae de espalda, por ver dos semejantes adonis. Los dos eran totalmente bellos, pero muy diferentes: él que sostenía los panfletos,  era rubio, ojos verdes, su boca no era ni tan carnosa no tan fina, muy alto, sus ropa demostraba cierta finura (cosa que hizo avergonzar a Sofía que llevaba ropas tan simples como un burro), camisa color vino, pantalones y saco color negro. El segundo, era más alto que el primero, pero este era  de tez olivácea, cabellos negros que le llegaban hasta los hombros, anteojos negros (pero se podía entre ver que sus ojos, también eran oscuros), llevaba una musculosa color blanca, una campera y pantalón de jeans, tenía una onda de súper star, que le hacía recordad al tema de Lady Gaga, Paparazzi.  
-          Hola –dijo el rubio-. Necesitamos que lleven este paquete a esta dirección.
-          ¿he? ¡ha!- dijo Sofía, tratando de despertarse de sus fantasías más peligrosas-. Si, por favor me podría decir la dirección para decirle cuanto saldría.
-          Seria, en la ciudad de San Antonio, la calle seria Belgrano al 300 entre quirno e Irigoyen – hablo el morocho, mientras Sofía se fijaba el cronograma de costo y el lugar en la computadora.
-          Eso, seria unos  ciento cincuenta pesos.
-          Está bien, Tomas – dice el morocho al rubio.
-          ¿en qué horario debe llegar?
-          A las cinco de la tarde- dice Tomas.
-          Listo- comenta Sofía, dando le todos los datos.
-          Bueno, si eso es todo nos retiramos.

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