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miércoles, 16 de marzo de 2011

RACE REVEL AWAY cap. 1 parte c

Cuando Paris llego al complejo de departamento ya eran las seis de la tarde y estaba completamente muerta por el viaje, por lo que bajo la valija del taxi de la mala gana. Por lo que se le trabo en el baúl y el taxista que tendría que ayudarla no venia, lo cual comenzó a tironear mas y mas, pero más se le trababa, hasta llego a apoyar sus dos pies y jalar. Los chicos, que recién venia de la escuela, a la casa de  Lucas miraban a la persona que tironeaba del baúl del taxi, lo que provoco mucha risa a Matías, Alejandro y Facundo que sacaron su celular para grabar el momento, mientras que Lucas  camino hasta donde estaba Paris, que no se podía distinguir si era mujer o varón, ya que lleva una camisa leñadora hasta el trasero, un jeans con unas botas de leñador negras que le llegada hasta los tobillos, y tenía una visera que hacía que todo su pelo estuviera recogido y oculto. Lucas, se puso detrás de ella sin avisarle para poderla ayudar a sacar la maleta, este le iba a decir unas palabras para ayudar, cuando la maleta por fin se destrabo, Paris que estaba apoyada en el auto sostenida por la maleta perdió su sostén y cayó hacia atrás.
-          ¡mierda! – grito Paris.
Pero, su caída no fue tan dolorosa ya que a bajo de ella estaba Lucas, que sufrió la peor parte. Esta tenía los ojos y estaba esperando el golpe que le provocaría dolor, pero no lo recibía y sentía que estaba arriba de algo suave y calentito. Empezó a mover su mano  para saber  donde estaba, su mano se deslizaba por abajo del cuerpo de Lucas, y toca algo que parecía un bananita.
-          ¡Vas a seguir tocándome o te vas a levantar!- era la vos de hombre, Paris se sobresalto y se levanto con rápidas. Lo que provoco que su gorra se callera y su pelo se soltara, por la vergüenza por lo sucedido quedo a espalda del muchacho.
-          ¿Estás bien?- pregunto Alejandro, mientras que corría a donde estaba su amigo. Paris, atenta la situación se levanta y se sacude la ropa.
-          Sí, estoy bien – dice él tocándose la cabeza.
-          I am so sorry, This one well? Are you well?
-          Heee……….-dijeron los cuatro al mismo tiempo, Paris al verlos desorientados entendió que de vuelta estaba hablando en ingles, se acerco.
-          Lo siento, es que no soy de aquí y no me acostumbro no hablar en ingles. Te encuentras bien, perdóname por lo de hace un momento. Espero, que no te hiciera nada.
Los chicos notaron que las que le hablaba era una mujer  pequeña (para ellos parecía una niña de trece años), de unos enormes ojos azules, un largo pelo  (que le llegaba hasta la cintura), pequeña nariz, la boca color carmesí y grande, era blanca como la seda lo que llamaba la atención, ya que en Claromecó era verano y las mujeres parecían un pollo calcinado más que un copo de nieve, solo sus mejillas mostraban un poco de rubor. A los chicos les provoco un tipo de ternura porque pensaban que veía un bebe, mientras que ella les parecía unos hombres gigantes, aunque solo que unos solo le llamo la atención, Lucas. No sabía la razón, pero sentía que ya lo conocía.
-          De veras lo siento, no fue mi intención
-          No está bien- como Paris, Lucas tenía la sensación de que ya lo conocía- . pero, la próxima se mas cuidadosa.
-          Si- dijo agachando su cara.
-          ¡Señorita! – dijo el taxista, lo que hizo que Paris se acercara a la ventana del hombre para fijarse que quería. Mientras, que los muchachos decidieron entrar al complejo-. Señorita, esta todo ya.
-          Si, muchas gracias y que tenga un buen viaje.
-          Gracias- dijo el hombre prendiendo el motor y saliendo del lugar.
Paris miro hacia unos de los costados para ver a los muchachos que la había ayudado, pero se dio cuenta que no había nadie, así que decidió entrar al complejo. Saco la llave, que le dio su abuela que era dueña de ese departamento que estaba inutilizado desde hace más de veinte años, sabía que su padrino lo había arreglado y sus padres lo amueblaron, para cuando ella estuviera  viviendo ahí. Corrió con su valija hasta adentro, abrió la puerta y en sala estaban los cuatro enormes chicos, que estaban hablando y codeándose. Lo que pudo entender hablaban de mujeres de la zona y hasta de mujeres casadas, ella suspiraba por cada mala palabra que ellos decía, que no se había dado cuenta que ella estaba detrás. Se abrió el ascensor y los muchachos comenzaron a entrar, se percataron de la presencia de la pequeña niña, que entro con ellos y se callaron
-          ¿Dónde van? – pregunto Paris para poder  apretar el botón.
-          Piso tres – dijo Lucas, era el mismo que iba Paris.
-          Okey.
Mientras que subía el ascensor, dentro había un enorme silencio incomodo que hacía que Paris se ponga un poco colorada, no entendía el porqué. Mientras que los muchachos, comparaban sus alturas con lo que la creía pequeña niña, aunque, Lucas que estaba apoyado en unas de las paredes observaba a la chica no entendía de donde la conocía, lo que le hacía pensar que si tuviera unos años más seria muy linda mujer. El ascensor llego a destino, lo que provoco  que todos se bajara, llamo la atención a los chicos que Paris fuera al mismo lugar y sobre todo más cuando la niña vivía enfrente a la casa de Lucas.
Paris desde que era muy pequeña odiaba cinco cosas: la falsedad, las mentiras, que su madre quisiera vestirla como una muñeca de porcelana y el sol de la mañana. Este último, estaba en su máximo esplendor esa mañana provocando que se despierte con un humor de perros, algo que no quería porque era su primer día en la escuela San Germán. Después de una semana de retraso, por fin había llegado a su meta, se imaginaba con sus nuevos amigos y amigas, diseñarían autos, los armaría y sobre todo podría verse ya con algunos premios. Algo, que no le faltaba a Paris era imaginación, ese día se puso su uniforme, pensó que como era una escuela pública llevaría, lo que para era ella era una bata de médico color blanca y que su abuela María  llamaba “guardapolvo”; pero no tenía un uniforme que constaba de un pantalón escocés  de tonos amorronados y rojizos, una camisa blanca con una corbata y unos zapatillas que en Argentina, se denominaba botines, para no desentonar hizo una larga trenza a su pelo. Al terminar de cambiarse noto, que era muy tarde y salió corriendo de los apartamentos, delante de ella estaban los muchachos que ayer la había ayudando, saludando a unas señoritas bastante mayores por lo que pudo notar, pero también se percato que ellos tenían el mismo uniforme que ella, pensó que “bueno sería tenerlos de compañeros”, en la esquina de los departamentos busco el mapa que le había hecho su abuela y salió corriendo para llegar a su nueva escuela. En el trayecto noto que un auto poralizado la seguía, se imagino y con mucha certeza que era sus guardaespaldas, decidió restar importancia a ese suceso, ya que, estaban para vigilar que todo salga bien; en su camino saco varias veces el papel para asegurase que iba en buen camino, esa mañana hacía mucho calor y a pesar que la escuela no estaba muy lejos de él, no sentía la brisa. Tenía cierta nostalgia a los días oscuro londinenses, pero trato de no pensar en eso, porque estaba segura que terminaría en  llorando. Después de hacer diez cuadras corriendo, por fin vio a lo lejos a su nueva escuela; esta era enorme, aunque desde lejos se veía bastante vieja y arruinada, más que una secundaria parecía una vieja universidad estadounidense que salía en las películas. Noto, que había muchos chicos con en el uniforme, pero lo usaban desprendido y que muchas chicas tenían pollera, realmente no presto mucha atención; una vez dentro noto que la escuela era más enormes, que tenía el tamaño de un parque de diversiones o feria, que poseía tres pisos, por primera vez Paris estaba ultra emocionada, le pregunto a unas chicas que estaban cerca de la escalera donde se podía encontrar la dirección, ellas se lo indicaron y está fue al encuentro de su tío.
 En la entrada de la dirección se encontraba dentro de lo que llamaban preceptoraria, que era un lugar que se ubicaban las preceptoras, un tipo de profesores tutores de curso que se encargaban de la asistencia, si alguna se portaba mal y trabajaban a la par con el profesor, parecía que recién llegaban y estaban despedazando a los profesores que llegaban tarde, Paris estaba en un costado escuchando lo que decían las mujeres, porque quería hablar con su tío pero este todavía no había llegado. Se percato de una mujer, que era la única que estaba sola, ella preparaba unos libros de colores, era bastante pálida y alta, un metro setenta pensó Paris, cuando pasa por su lado la miro fijamente y se detuvo.
-          ¿Qué necesitas pequeña?- le dice con dulzura.
-          Estoy esperando al director.
-          ¿motivo?- dice ella apoyando las cosas que tenía en una de las mesas.
-          Soy su ahijada y la nueva alumna de la sección de mecánica, mi nombre es Paris D’ Arc.
-          Oh, tú eres la valiente.
-          Si supongo- dice Paris sin entender mucho a que se refería la mujer.
-          Mi nombre es Sonia, yo soy la preceptora de la sección de mecánica.
-          Oh, mucho gusto.
-          Que educadas eres!- dice la mujer con una sonrisa-.pero, ¿Cuántos años tienes?
-          Tengo quince años, pero la mayoría por mi estatura piensan que soy menor.
-          Si, pensé que eras de segundo año de secundaria ¿Quién iba pensar que eres de cuarto?
De pronto se abre la puerta y entra un hombre con una enorme barba, camisa con flores gigantes, anteojos de sol y pantalones cortos. Las mujeres se callaron al verle y este saludo con la mano, Paris que lo había reconocido comenzó a reírse, este se acerco para retar a la mocosa cuando se percato de quien era.
-          ¡Paris!- grita el  colorido hombre y la abrasa, empieza hamacarla en el aire.
-          ¡Tío para que me estas lastimando!- dice la niña.
-          ¡oh, perdóname!- dice él soltándola-. Nunca vas a cambiar Paris, no has crecido ni una pulgada.
-          Eso, es desagradable tío.
-          Yo digo, siempre la verdad.
-          Lo sé.
-          Bueno, como te preparas para tú primer día de clases.
-          Bien.
-          Sonia, llévala con el grupo de mecánica- volviéndose a Paris-.ten por enterado, que esto va hacer duro.
-          Tengo una idea por mi abuela.
-          Se valiente- puso una mano, sobre el hombro de Paris y luego se marcho cantando una canción de Queen.
-          ¡vamos!- le grito, Sonia,  desde la puerta a Paris.
Caminaron por un largo pasillo, la mayoría estaba en silencio porque las clases habían comenzado. A Paris, le transpiraban las manos por los nervios, desde el fondo del pasillo se escuchaba música, conocía el tema era “enter sadam” de Metallica, se preguntaba de donde provenía la música. Cuando llegaron a una puerta, vio dos tres carteles, el primero decía  “1° “c”; el segundo “profesores bienvenidos al infierno” y tercero. Era la silueta de una mujer muy sexy, tachado con una línea roja y abajo decía “prohibido la entra de gatos”. Fui ahí, cuando Paris se dio cuenta donde se estaba metiendo, pensó que podría huir, pero fue demasiado tarde la preceptora abrió la puerta, donde la música que escuchaba en el pasillo, se acrecentaba. Esta, sin que ellos se diera cuenta miro con un ojo así adentro, todo estaba desordenado, las paredes completamente escritas, los ventiladores que colgaban del techo tenia la forma de una flor de floripondio, el pizarrón tenia señas de haber sido golpeado y todos estaban eran hombres. Cuando vieron entrar a Sonia, la mayoría la silbaba y le gritaba cosas, Paris que observaba y escuchaba todo esto se congelo en la entrada sin saber que si quería entrar, pero tomo fuerza ella quiso venir a estudiar a esta escuela y después de tanta lucha lo logro, no iba a dejarlo de hacer por unos cuantos tontos. Cerró los ojos, respiro profundamente, conto hasta diez y dio el primer paso.
En el momento que Paris entro, todo el mundo se cayó y se hizo un profundo silencio. La joven, muerta de la vergüenza camino toda bordo, vio que la preceptora levanto la vista para ver que sucedía, porque todos estaban callados, se percato que era por la presencia de Paris, que era un cachorro perdido entre veinte leones. Lucas, que estaba en el fondo del salón sentado en la silla y con los pies en el banco, y rodeado por la mayoría de sus compañeros, se levanto y se dio cuenta que su nueva compañera era la niña que se había mudado enfrente de su casa.
-          ¡Sonia-dice el con una sonrisa picarona-, me pareces que hay una niña perdida! ¿Por qué no la llevas al jardín de infantes?- Paris, que era de contesta cuando se reían de metro cincuenta, generalmente reaccionaba, pero entendió que no era el momento. Todavía.
Vio un banco libre delante de todo y sentó, Sonia vio el terror en los ojos de Paris, pero ya no podía hacer nada los leones estaban de caza. Lucas, se sentó detrás de ella y los demás la rodearon, ella estaba completamente indefensa. Al segundo, llego el profesor de biología, que noto la diferencia en salón, había una mujer  y los chicos la rodeaban, intento dar un discurso de que la mujer en el siglo XXI, no era un objeto  y todas esas clases de cosas que Paris, sabía que apoyaba, pero tenía miedo de aceptar con la cabeza, ya que la manada de hombres, se había sentando alrededor de ella y la miraban fijamente.  Cuando por fin la profesora se dio vuelta,  uno de sus compañeros le agarro su pelo y se lo tira hacia abajo, al momento que Paris se da vuelta para ver quién era, todo ellos simulaban que ellos no eran; al darse la vuelta recibió una enorme cantidad de papeles, se levanto de golpe y miro de vuelta hacia atrás, todo estaba en orden y cuando estaba por sentarse, Lucas le toca el trasero. Eso rebalso el agua del vaso, ya que, Paris se da vuelta y lo agarra de la corbata, a medio poner de Paris, la profesora que no entendía nada, solo vio a la niña, que era chiquita agarrando a unos de sus compañero, que estaba hacia delante, sonriendo.

1 comentario:

  1. esta muy bueno jajajajaj a ver que pasa de aqui en adelante pero ese Lucas como le va a tocar el trasero yo le mando una patada que se va acordar el resto de su vida jajajja continua

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