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miércoles, 16 de marzo de 2011

RACE REVEL AWAY cap. 1 parte c

Cuando Paris llego al complejo de departamento ya eran las seis de la tarde y estaba completamente muerta por el viaje, por lo que bajo la valija del taxi de la mala gana. Por lo que se le trabo en el baúl y el taxista que tendría que ayudarla no venia, lo cual comenzó a tironear mas y mas, pero más se le trababa, hasta llego a apoyar sus dos pies y jalar. Los chicos, que recién venia de la escuela, a la casa de  Lucas miraban a la persona que tironeaba del baúl del taxi, lo que provoco mucha risa a Matías, Alejandro y Facundo que sacaron su celular para grabar el momento, mientras que Lucas  camino hasta donde estaba Paris, que no se podía distinguir si era mujer o varón, ya que lleva una camisa leñadora hasta el trasero, un jeans con unas botas de leñador negras que le llegada hasta los tobillos, y tenía una visera que hacía que todo su pelo estuviera recogido y oculto. Lucas, se puso detrás de ella sin avisarle para poderla ayudar a sacar la maleta, este le iba a decir unas palabras para ayudar, cuando la maleta por fin se destrabo, Paris que estaba apoyada en el auto sostenida por la maleta perdió su sostén y cayó hacia atrás.
-          ¡mierda! – grito Paris.
Pero, su caída no fue tan dolorosa ya que a bajo de ella estaba Lucas, que sufrió la peor parte. Esta tenía los ojos y estaba esperando el golpe que le provocaría dolor, pero no lo recibía y sentía que estaba arriba de algo suave y calentito. Empezó a mover su mano  para saber  donde estaba, su mano se deslizaba por abajo del cuerpo de Lucas, y toca algo que parecía un bananita.
-          ¡Vas a seguir tocándome o te vas a levantar!- era la vos de hombre, Paris se sobresalto y se levanto con rápidas. Lo que provoco que su gorra se callera y su pelo se soltara, por la vergüenza por lo sucedido quedo a espalda del muchacho.
-          ¿Estás bien?- pregunto Alejandro, mientras que corría a donde estaba su amigo. Paris, atenta la situación se levanta y se sacude la ropa.
-          Sí, estoy bien – dice él tocándose la cabeza.
-          I am so sorry, This one well? Are you well?
-          Heee……….-dijeron los cuatro al mismo tiempo, Paris al verlos desorientados entendió que de vuelta estaba hablando en ingles, se acerco.
-          Lo siento, es que no soy de aquí y no me acostumbro no hablar en ingles. Te encuentras bien, perdóname por lo de hace un momento. Espero, que no te hiciera nada.
Los chicos notaron que las que le hablaba era una mujer  pequeña (para ellos parecía una niña de trece años), de unos enormes ojos azules, un largo pelo  (que le llegaba hasta la cintura), pequeña nariz, la boca color carmesí y grande, era blanca como la seda lo que llamaba la atención, ya que en Claromecó era verano y las mujeres parecían un pollo calcinado más que un copo de nieve, solo sus mejillas mostraban un poco de rubor. A los chicos les provoco un tipo de ternura porque pensaban que veía un bebe, mientras que ella les parecía unos hombres gigantes, aunque solo que unos solo le llamo la atención, Lucas. No sabía la razón, pero sentía que ya lo conocía.
-          De veras lo siento, no fue mi intención
-          No está bien- como Paris, Lucas tenía la sensación de que ya lo conocía- . pero, la próxima se mas cuidadosa.
-          Si- dijo agachando su cara.
-          ¡Señorita! – dijo el taxista, lo que hizo que Paris se acercara a la ventana del hombre para fijarse que quería. Mientras, que los muchachos decidieron entrar al complejo-. Señorita, esta todo ya.
-          Si, muchas gracias y que tenga un buen viaje.
-          Gracias- dijo el hombre prendiendo el motor y saliendo del lugar.
Paris miro hacia unos de los costados para ver a los muchachos que la había ayudado, pero se dio cuenta que no había nadie, así que decidió entrar al complejo. Saco la llave, que le dio su abuela que era dueña de ese departamento que estaba inutilizado desde hace más de veinte años, sabía que su padrino lo había arreglado y sus padres lo amueblaron, para cuando ella estuviera  viviendo ahí. Corrió con su valija hasta adentro, abrió la puerta y en sala estaban los cuatro enormes chicos, que estaban hablando y codeándose. Lo que pudo entender hablaban de mujeres de la zona y hasta de mujeres casadas, ella suspiraba por cada mala palabra que ellos decía, que no se había dado cuenta que ella estaba detrás. Se abrió el ascensor y los muchachos comenzaron a entrar, se percataron de la presencia de la pequeña niña, que entro con ellos y se callaron
-          ¿Dónde van? – pregunto Paris para poder  apretar el botón.
-          Piso tres – dijo Lucas, era el mismo que iba Paris.
-          Okey.
Mientras que subía el ascensor, dentro había un enorme silencio incomodo que hacía que Paris se ponga un poco colorada, no entendía el porqué. Mientras que los muchachos, comparaban sus alturas con lo que la creía pequeña niña, aunque, Lucas que estaba apoyado en unas de las paredes observaba a la chica no entendía de donde la conocía, lo que le hacía pensar que si tuviera unos años más seria muy linda mujer. El ascensor llego a destino, lo que provoco  que todos se bajara, llamo la atención a los chicos que Paris fuera al mismo lugar y sobre todo más cuando la niña vivía enfrente a la casa de Lucas.
Paris desde que era muy pequeña odiaba cinco cosas: la falsedad, las mentiras, que su madre quisiera vestirla como una muñeca de porcelana y el sol de la mañana. Este último, estaba en su máximo esplendor esa mañana provocando que se despierte con un humor de perros, algo que no quería porque era su primer día en la escuela San Germán. Después de una semana de retraso, por fin había llegado a su meta, se imaginaba con sus nuevos amigos y amigas, diseñarían autos, los armaría y sobre todo podría verse ya con algunos premios. Algo, que no le faltaba a Paris era imaginación, ese día se puso su uniforme, pensó que como era una escuela pública llevaría, lo que para era ella era una bata de médico color blanca y que su abuela María  llamaba “guardapolvo”; pero no tenía un uniforme que constaba de un pantalón escocés  de tonos amorronados y rojizos, una camisa blanca con una corbata y unos zapatillas que en Argentina, se denominaba botines, para no desentonar hizo una larga trenza a su pelo. Al terminar de cambiarse noto, que era muy tarde y salió corriendo de los apartamentos, delante de ella estaban los muchachos que ayer la había ayudando, saludando a unas señoritas bastante mayores por lo que pudo notar, pero también se percato que ellos tenían el mismo uniforme que ella, pensó que “bueno sería tenerlos de compañeros”, en la esquina de los departamentos busco el mapa que le había hecho su abuela y salió corriendo para llegar a su nueva escuela. En el trayecto noto que un auto poralizado la seguía, se imagino y con mucha certeza que era sus guardaespaldas, decidió restar importancia a ese suceso, ya que, estaban para vigilar que todo salga bien; en su camino saco varias veces el papel para asegurase que iba en buen camino, esa mañana hacía mucho calor y a pesar que la escuela no estaba muy lejos de él, no sentía la brisa. Tenía cierta nostalgia a los días oscuro londinenses, pero trato de no pensar en eso, porque estaba segura que terminaría en  llorando. Después de hacer diez cuadras corriendo, por fin vio a lo lejos a su nueva escuela; esta era enorme, aunque desde lejos se veía bastante vieja y arruinada, más que una secundaria parecía una vieja universidad estadounidense que salía en las películas. Noto, que había muchos chicos con en el uniforme, pero lo usaban desprendido y que muchas chicas tenían pollera, realmente no presto mucha atención; una vez dentro noto que la escuela era más enormes, que tenía el tamaño de un parque de diversiones o feria, que poseía tres pisos, por primera vez Paris estaba ultra emocionada, le pregunto a unas chicas que estaban cerca de la escalera donde se podía encontrar la dirección, ellas se lo indicaron y está fue al encuentro de su tío.
 En la entrada de la dirección se encontraba dentro de lo que llamaban preceptoraria, que era un lugar que se ubicaban las preceptoras, un tipo de profesores tutores de curso que se encargaban de la asistencia, si alguna se portaba mal y trabajaban a la par con el profesor, parecía que recién llegaban y estaban despedazando a los profesores que llegaban tarde, Paris estaba en un costado escuchando lo que decían las mujeres, porque quería hablar con su tío pero este todavía no había llegado. Se percato de una mujer, que era la única que estaba sola, ella preparaba unos libros de colores, era bastante pálida y alta, un metro setenta pensó Paris, cuando pasa por su lado la miro fijamente y se detuvo.
-          ¿Qué necesitas pequeña?- le dice con dulzura.
-          Estoy esperando al director.
-          ¿motivo?- dice ella apoyando las cosas que tenía en una de las mesas.
-          Soy su ahijada y la nueva alumna de la sección de mecánica, mi nombre es Paris D’ Arc.
-          Oh, tú eres la valiente.
-          Si supongo- dice Paris sin entender mucho a que se refería la mujer.
-          Mi nombre es Sonia, yo soy la preceptora de la sección de mecánica.
-          Oh, mucho gusto.
-          Que educadas eres!- dice la mujer con una sonrisa-.pero, ¿Cuántos años tienes?
-          Tengo quince años, pero la mayoría por mi estatura piensan que soy menor.
-          Si, pensé que eras de segundo año de secundaria ¿Quién iba pensar que eres de cuarto?
De pronto se abre la puerta y entra un hombre con una enorme barba, camisa con flores gigantes, anteojos de sol y pantalones cortos. Las mujeres se callaron al verle y este saludo con la mano, Paris que lo había reconocido comenzó a reírse, este se acerco para retar a la mocosa cuando se percato de quien era.
-          ¡Paris!- grita el  colorido hombre y la abrasa, empieza hamacarla en el aire.
-          ¡Tío para que me estas lastimando!- dice la niña.
-          ¡oh, perdóname!- dice él soltándola-. Nunca vas a cambiar Paris, no has crecido ni una pulgada.
-          Eso, es desagradable tío.
-          Yo digo, siempre la verdad.
-          Lo sé.
-          Bueno, como te preparas para tú primer día de clases.
-          Bien.
-          Sonia, llévala con el grupo de mecánica- volviéndose a Paris-.ten por enterado, que esto va hacer duro.
-          Tengo una idea por mi abuela.
-          Se valiente- puso una mano, sobre el hombro de Paris y luego se marcho cantando una canción de Queen.
-          ¡vamos!- le grito, Sonia,  desde la puerta a Paris.
Caminaron por un largo pasillo, la mayoría estaba en silencio porque las clases habían comenzado. A Paris, le transpiraban las manos por los nervios, desde el fondo del pasillo se escuchaba música, conocía el tema era “enter sadam” de Metallica, se preguntaba de donde provenía la música. Cuando llegaron a una puerta, vio dos tres carteles, el primero decía  “1° “c”; el segundo “profesores bienvenidos al infierno” y tercero. Era la silueta de una mujer muy sexy, tachado con una línea roja y abajo decía “prohibido la entra de gatos”. Fui ahí, cuando Paris se dio cuenta donde se estaba metiendo, pensó que podría huir, pero fue demasiado tarde la preceptora abrió la puerta, donde la música que escuchaba en el pasillo, se acrecentaba. Esta, sin que ellos se diera cuenta miro con un ojo así adentro, todo estaba desordenado, las paredes completamente escritas, los ventiladores que colgaban del techo tenia la forma de una flor de floripondio, el pizarrón tenia señas de haber sido golpeado y todos estaban eran hombres. Cuando vieron entrar a Sonia, la mayoría la silbaba y le gritaba cosas, Paris que observaba y escuchaba todo esto se congelo en la entrada sin saber que si quería entrar, pero tomo fuerza ella quiso venir a estudiar a esta escuela y después de tanta lucha lo logro, no iba a dejarlo de hacer por unos cuantos tontos. Cerró los ojos, respiro profundamente, conto hasta diez y dio el primer paso.
En el momento que Paris entro, todo el mundo se cayó y se hizo un profundo silencio. La joven, muerta de la vergüenza camino toda bordo, vio que la preceptora levanto la vista para ver que sucedía, porque todos estaban callados, se percato que era por la presencia de Paris, que era un cachorro perdido entre veinte leones. Lucas, que estaba en el fondo del salón sentado en la silla y con los pies en el banco, y rodeado por la mayoría de sus compañeros, se levanto y se dio cuenta que su nueva compañera era la niña que se había mudado enfrente de su casa.
-          ¡Sonia-dice el con una sonrisa picarona-, me pareces que hay una niña perdida! ¿Por qué no la llevas al jardín de infantes?- Paris, que era de contesta cuando se reían de metro cincuenta, generalmente reaccionaba, pero entendió que no era el momento. Todavía.
Vio un banco libre delante de todo y sentó, Sonia vio el terror en los ojos de Paris, pero ya no podía hacer nada los leones estaban de caza. Lucas, se sentó detrás de ella y los demás la rodearon, ella estaba completamente indefensa. Al segundo, llego el profesor de biología, que noto la diferencia en salón, había una mujer  y los chicos la rodeaban, intento dar un discurso de que la mujer en el siglo XXI, no era un objeto  y todas esas clases de cosas que Paris, sabía que apoyaba, pero tenía miedo de aceptar con la cabeza, ya que la manada de hombres, se había sentando alrededor de ella y la miraban fijamente.  Cuando por fin la profesora se dio vuelta,  uno de sus compañeros le agarro su pelo y se lo tira hacia abajo, al momento que Paris se da vuelta para ver quién era, todo ellos simulaban que ellos no eran; al darse la vuelta recibió una enorme cantidad de papeles, se levanto de golpe y miro de vuelta hacia atrás, todo estaba en orden y cuando estaba por sentarse, Lucas le toca el trasero. Eso rebalso el agua del vaso, ya que, Paris se da vuelta y lo agarra de la corbata, a medio poner de Paris, la profesora que no entendía nada, solo vio a la niña, que era chiquita agarrando a unos de sus compañero, que estaba hacia delante, sonriendo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Miss butteflay

Miss butterfly:
Introducción:

Realmente me cae mal este mundo. Todo que parece único e irrepetible es  solo parte de la vida diaria y rutinaria. Ya casi nada me sorprende. El amor, el odio, la desesperación, las ganas de llorar son las cosas que la gente habla a diario, pero a mí me parece aburrido. Si aburrido! ¿Por qué tenemos que hablar  siempre lo mismo? ¿Por qué todos tenemos que realizar los mismo o pensar de la misma manera? Ahggg…
Ahora estoy atrapada, en unos de estos círculos, donde la gente habla por hablar. Donde no importa quién o que salga herido. Después de tantos años me hecho inmune a todas a estas cosas. Solo asiento o niego. Esto se convirtió en algo automático; Como prender el auto, apretar el embriague y empezar acelerar para que el auto se mueva. La diferencia son los gestos tienen que acompañar esa actividad automática para parecer más humano. En mi caso, mi cara se ha congelado. Razón por la cual provoca que la mayoría de la gente  se aleje después de hablarme unos minutos. A mis espaldas se reúnen en nuevos círculos (denominado por mí “círculos de  miseria”) donde las comparaciones son realmente divertidas y variadas, los más normal es la señorita frio o mister Burns.
Realmente esta estrategia de evitar a las personas nació en mi niñez. Mi hermana mayor Pamela de  25 años, es tan bella como una rosa. Ella tiene  labios perfectos; cabellera larga, sedosa y color castaño claro; mide un metro setenta y ocho. Pero lo que más pesa es que se convirtió en modelo a los 15. Y una muy importante modelo, ya que, trabajo con  importantes diseñadores, marcas y empresas. Desde ese momento padres, tíos, amigos y muchas personas cercanas o lejanas comenzaron a  compararme  con ella. Ya que por la extraña o mágica razón de los genes familiares yo soy muy diferente a mi hermana soy petiza; de cabellos negro y grasoso, ojos oscuros y la mas rellena o gordita. Los dichos o comparaciones provocaron que crezca más rápido y cómpreda las cosas antes que los demás. Después de un tiempo ya me había convertido en una persona introvertida, que no preocupara por las cosas banales (como el pelo o la vestimenta), siempre con palabras irónicas para las personas que traten de romperla regla.





Capitulo N° I
La oruga:
¡Lunes!, primera hora del primer día de clases. ¡Odio esto! los pasillos de la escuela se convierten en depositarios de adolecentes con la hormona alterada. Pero sobre todo esto: ¡hace calor! Todavía faltan 18 días… para que termine el verano y el calor no cesa. Utilizando el uniforme se complica las cosas cuando hay que escapar del calor. Mis compañeros no parecen molestarles, pues  todas estas cosas, ya que el amor del verano continúa sobre el aire, las parejas que lleva uno o dos meses están tan melosos que dan ganas de vomitar.
Por fin entra la preceptora, mientras toma el presente nos mina de preguntas sobre cómo nos fue en el verano. Ella nos conoce desde que ingresamos a esta secundaria hace tres años, mis compañeros con una emoción casi inexplicable comentan esas “fabulosas aventuras” que vivieron en el verano. De pronto, ella pregunto mi nombre:
-          Lus, Micaela.
-          Presente- respondí. Parece que el aire del salón se fue y todo el mundo hizo un silencio, la preceptora, que creo que se llama Sonia, agacha su cara y pregunta.
-          ¿Cómo te fue en las vacaciones?
Sin darme cuenta doble la cabeza, quedo recostada en mi hombro derecho y conteste:
-          Bien, conocí muchos cementerios- realmente todo el mundo se puso blanco. Quería reírme muy fuerte y decir que era una broma, pero solo mire al vacio. Pasaron unos minutos  y todo volvió a la normalidad.
Al terminar de tomar lista, la preceptora comenta que el profesor de Música, el Señor Jorge, había renunciado y que teníamos un nuevo profesor. Mis compañeros hicieron varios comentarios del tema, aunque todo se acabo cuando entro la profesora de historia.
 Durante dos las horas de que la profesora nos tomo un examen para ver nuestras cualidades y saberes, pensaba lo que había dicho mi hermana esta mañana. Como siempre me levante temprano, me bañe, me vestí, camine hasta la cocina, hasta hora todo normal, pero cuando abrí la cocina vi a mis hermana dos hermana Pamela (25 años) ,Camila (13 años) y  mi madre Ana  (50 años) llorando como locas y abrasadas, note que algo raro pasaba. De pronto Pame, se abalanza sobre mi y comienza hablar cosas incoherentes, porque entre lagrimas y la boca llena algo no le dejaban hablar bien. Después de tres minutos lograron explicar, que el novio de Pame (“el invisible” como lo llama papá, la razón es que nunca dio la cara) le propuso matrimonio. Ciertamente nunca se que decir en estos momentos, así que atine a un “te felicito” y la abrase eso nunca falla. Mientras desayunábamos nos informo que el vendría a cenar con nosotros dentro de unas dos semanas para pedir la mano a nuestro padre…
Ringggg ringgg!!!!!
Maldito timbre realmente me asusto, estaba divagando mucho sobre el tema de mi  hermana. Ahora sí que casa va hacer un revuelo.
Parece que este lugar nunca va a dejar de tener pinta de cárcel, me pregunto si todas las escuelas serán igual. Por suerte tengo este lugar. Dentro de la escuela, en la parte vieja y prohibida ahí un jardín poco conocido por mis compañeros, siempre vengo aquí a relajarme después de clases. Hago lo único que me gusta hacer que es cantar. Algo que nunca podría mostrar a los demás porque soy tímida, aunque siempre sueño ser cantante tipo Axl Rose, Shirley Manson, entre otros.
-¿Quién está ahí? ¿Sabes que está prohibido este lugar? –ah, un profesor mejor me escondo… pero esa vos se me hace conocida. Maldición no puedo ver.
- te escondiste pero la próxima te encontrare. Tu vos es demasiado linda para olvidarla.
Queeé?!... me puse roja, es la primera v… la primera vez que alguien me da un cumplido. Mierda se me hace tarde voy a llegar tarde a clases.
 Me apure y todavía no llego el nuevo profesor. De pronto de abre la puerta con el director, seguro que va a presentar al nuevo profe que aburrido. Realmente mirando hacia la ventana puedo ver la libertad, en cima todavía quedan como tres horas para irnos.
-Buenos chicos, les presento al nuevo profesor de música Álvarez Lucas.
Álvarez Lucas… Álvarez LU…inconscientemente me levante, mientra que él me señalo con un dedo y casi temblando dijo.
-          No, no puede ser “Oruga”… dijo Micaela Luz.
-          Lu...lu...Lucas, no puede ser!!!! –dije con todo la vos, mis compañeros me miraron desconcertados, me miraban al borde de la risa por la palabra oruga.
-          Señorita se puede sentar- dijo el director- ¿ustedes se conocen?- le pregunto mirando a Lucas.
-          Si. Ella es la hermana menor de mi mejor amiga así que la conozco de que éramos niños.
Desde ese momento todo se me nublo, empecé a recordar muchos momentos de mi niñes, donde profesor, era un adolecente y se burlaba de mi constantemente pero también descargaba su ira, provocada por los diferentes desplantes de mi hermana. Su sobrenombre preferido en mi era la “Oruga”, y mientras que me ladraba esa palabra me pichaba con un palo. Me preguntaba cuando había regresado y porque llego hacer profesor, ya que hace unos cinco años atrás su familia se había  mudado a otro país.
De repente sentí, una mano en mi hombro. Levante la vista.
-cuanto tiempo, Oruga no sabía que habías entrado a esta escuela, siempre hablo con tu hermana pero jamás me lo comento. Tu aspecto no cambio nada durante estos a…
Levante mi cuerpo y de una sacudida corrí su mano de mi hombro, lo mire sobre este y le dije:
-  no me toques –me puse furiosa, vi la mirada de mis compañeros sobre mi.
-  jajjaja, efectivamente no has crecido oruga, tiene la misma estatura de los 8 años- mis compañeros comenzaron a taparse la boca para reírse-
- No me llames así- realmente estaba enojada, mis compañeros se asustaron. Seguro que mi cara decía mucho- hace tiempo que nadie me llama así.
-jajjaja si somos amigos Oruga.
- Que no me llamas así y tampoco soy tu amiga.
- no te pongas así, que van a decir tus compañeros. Ya que eres la hermana de Pamela Lus deberías pórtate como tal.
No supe más que decir, perdí todas mis fuerzas. Nunca iba a dejar de ser la hermana de Pamela Lus.  Siempre iba hacer su sombra para todos nunca iba a tener luz propia. Iba a ser su horrible hermana menor, la que todos cargan y sobreestiman. Sentí que para todos incluidos mis padres e hermanos nunca iba a poder a llegar ser nada.
 Las horas   pasaron rápidamente y al salir de la escuela  mis pasos eran pesados y estaba embriagada por sentimiento de desesperación. Objetivamente no sabía qué hacer o  qué decir. Y  concluyentemente quería sepárame del nombre de  mi hermana, ¿pero qué debo hacer? Era lo único que preguntaba. Pensaba que  mis únicos puntos buenos eran el estudio y el canto. El primero quedaba al manifiesto con mis notas, aunque ya  no sorprendían a nadie, lo segundo era imposible, como podría formar una banda si todo el mundo se asustaba de mi.
Cuando estaba llegando a mi casa, tropecé con una piedra. ¡Qué más me puede pasar! Pensé por un momento, cuando vi un papel, que decía lo siguiente:
“Quieres formar parte de una banda de ROCK…
Esta es tu oportunidad, no importa si sos hombre o mujer. Solo tiene que saber cantar.  Preséntate el domingo 20/3/2011  a las 13 horas en la calle Lavalle 203…”
-Señal o no, creo que esta es una oportunidad enviada por dios o el demonio para separarme del nombre de mi hermana.- pronuncie en vos alta. Me levante camine hasta mi casa y esa noche me quede pensando en el futuro que vendría.



Capitulo n° II:
Generador del cambio: Un Harem de hombres!
Ok .yo acepto que soy desprolija, que no me gusta la ropa de moda y de que hoy asusto más de lo normal. Pero no es necesario, que se tiren sobre las paredes de la escuela para protegerse de mí…Ahggg. Acá  estoy yo, asustando a todo el mundo en el colegio, no es que lo haga a propósito, pero como anoche no dormí, tengo unas horripilantes ojeras, que me hacen parecen a Sadako!!! Mis compañeros están más asustados  que nunca. Temo que como  frankenstein  me linchen y quieran quemarme en la hoguera. 
Estaba muy emociona por el cambio que quiero realizar, que me quede despierta diseñando todo un plan. Es  más escribí unas máximas para poder tener más claro mis objetivos:
1)       Ser simpática con los demás;
2)      Evitar todo comentario sarcástico;
3)      Cepillar mi pelo por lo menos una vez a la semana;
4)     Tratar de comprar una remera, jeans y zapatillas de marcas aunque supera los 50 pesos;
5)      en los más posible eliminar a Lucas (esto tendría que ir en el primer puesto muajaja)
6)      intentar se sexy.
Resumiendo estas serian las más importantes. A pesar que hoy no pude cumplir ninguna de las que me propuse, no me voy a rendir. Voy a mostrar de lo que estoy hecha. Maldición choque contra alguien…
-          perdón, no fue mi…- cuando levanto la cabeza me percato de quien era … el tonto de Lucas.
-          Hola Oruga  ¿qué te paso?  Miraste tantas películas de terror que terminaste como ellas- Carajo se acuerda de mi hobby. lo mataría si estuviéramos en la edad media. Yo sería un fuerte caballero, que con su lanza le cortaría la cabeza con mi espada y festejaría con la población afectada por este ser.
-          No hoy me decidí, hacer de monstruo Lucas…
-          Bueno mucho no te falta.
Me enfade tanto que le di una patada en su pierna y Sali corriendo por las dudas de una reprimenda. Escuche los gritos de Lucas, que me detuviera.
Alguna vez escucharon “no corran por el pasillo que es peligroso”. Bueno hagan caso, si no entenderán el significado. El portero de la escuela estaba lavando los pisos del pasillos que desemboca en las aulas que  son utilizadas a la tarde para taller, como había mucho jabón resbale como 100 metros pensé que iba a terminar estallado en una de la paredes, pero choque contra algo tierno, calentito. Me dolía muchos de los huesos por eso me estaba  tratando de estirar.
-          Carajo, te pasa a vos  idiotaaaaa!!!!!!!!- me gritaron al oído así que supuse que estaba a mi lado el que me grito.
-          Jaco ¿estás bien?
Tuve que pestañar varias veces para poder entender lo que pasaba. Nunca en mi vida había visto un chico  tan lindo ojos verdes, tenía el pelo largo y de color plateado, alto, con brazos grandes y largos, era como un adonis. Vi que ayudaba alguien a levantarse, un chico tan lindo como el primero  de cabellos negro, ojos marrones, más alto que el primero así mismo más flaco, aunque este me recuerda alguien. Entre ellos se llamaban Jaco (el que choque) y David (del que me enamore), cuando terminaron de hablar entre ellos el primero que me parece a verlo visto en algún lado, se acerca y me levanta agarrándome de la ropa. Pensé que esto pasaba en las películas, el hecho de que los pies quedaran suspendidos empezara a patalear.
-          Loco, ¿qué te pasa? ¿Por qué me levantas?
-          Chocas contra mí y no quieres un castigo mujer fea…
-          Jaco, tranquilízate es una chica- dijo el bombo de dulce de chocolate.
-          Si fuera una linda valla y pase! Pero este monstro no merece mi perdón- dijo Jaco. Muchas veces estuve metida en situaciones familiares. Así que relaje mi cuerpo, saque mi cara más fría y hable.
-          Tu idiota, si soy muy fea, es porque golpe mucho tipos como voz. Así que suéltame. Pedazo de mierda bajame, bajame, bajame!!!!
-          ¿Quién te crees que sos?- acá me pega, pensé, cuando vi unos de los brazo estirándose hace  atrás. En momento todo se quedo en silencio.
-          Juan Carlos ¿Qué haces?- esa vos era de Lucas. Abrí  los ojos y él estaba ahí agarrándole la mano. Al verlos juntos, se prendió una chispa.
-          Es que esta niña me insulto y me choco.
-          Eso es verdad Oruga…
-          Oruga, no es así que llamabas a la Hermana de Pamela.
-          Si, es así esta es unas de las hermanas  de Pam- en ese momento me soltó.
Yo  estaba envuelta en los recuerdos del pasado. El chico que casi me golpea, era un insoportable niño gordo que perseguía a mi hermana menor: Camila, con arañas y sapos. Esta siempre terminaba en mis brazos y yo golpeando a este niño, un año menor que yo. Luego e ingresaban los mayores y nos separaban. Con horribles bromas de Lucas, que trataban de mejor la situación pero que siempre caldeaban mi humor. Creo que este tipo es el único ser en  la tierra que me puede sacarme de mis casillas. De pronto, siento un zamarreo, vuelvo de los recuerdo y veo la cara del estudio, lo que me provoca un bufido.
-          ¿Está bien?- pregunta el bobo
-          Si, no paso.  Como pensaba de tal palo tal astilla. Mucho tiempo paso de la última vez que vi a tu hermano- Salí de los brazos de Lucas. Fui hasta donde estaba Jaco o Juan- estas completamente diferentes, pensar que cuando eras un niño eras totalmente diferente.
-          Y cambio tú sigues igual de fea.
-          Obvio, las brujas mala –así me decía cuando era niño- se ponen cada año. Jajjaja
Se puso rojo cuando se dio cuenta de lo que estaba hablando. Lucas se lo llevo a su salón y yo me dirigí al mío, pero con la vista seguía  la caminata de David, que bueno que estaba ese chico. En el salón, nos tocaba matemática. La vieja trato de retarme por llegar tarde, pero se callo al ver mi cara de enojo. Uf, clase más aburrida odio las matemáticas. Cuando trataba de esconderme tras un libro y dormir, note que había un nuevo compañero. Era una monada  risos castaños, ojos negros, piel blanca como la nieve, casi me confundí con una chica si no lo veo con el uniforme de los varones. Note que estaba muy nervioso, parece ser muy tímido. Cuando toca el timbre para el recreo, tarde un poco en salir donde vi que algunos de mis compañeros lo estaban acosado. Igual no era mi problema así que me retire a mi lugar preferido.
Durante tres días no paso nada raro. En mi casa, se detallaban arreglos para la cena con el prometido de mi hermana, la fecha para mi desgracia era el día de la audición. Para mi mala suerte. Igualmente todavía no había logrado ningún cambio, lo que provocaba mucha inseguridad en mí. En esos días, Pame informo la llegada de los Álvarez, de vuelta a la ciudad y que lo había invitado en el día de la famosa cena, no había algo más que podría pasar ese día. Soportar al novio y  a una parte de la familia Álvarez. Mientras, en el colegio los abusos al nuevo compañero iban incrementado, parece que el muchacho es gay los tarados lo molestan por eso. Mucho no me quiero meter, es un asunto que el solo debe arreglarse. Bueno eso es lo que pensé.  
El jueves, después de Biología, fue a mi lugar preferido a descansar un poco. Cuando me tire sobre un árbol y a punto de colocar los auriculares en la oreja escucho un llanto, lo evite, con música. Parecía apropósito pero lo escuchaba y cuanto más fuerte la ponía mas lo escuchaba así que decidí ver quién era. No me sorprendió demasiado cuando vi al nuevo llorando fuertemente.

Capítulo III:
Generador del cambio: Mi amigo Gay:
Cuando lo encontré parecía una oruga, todo encorvado, con los brazos agarrando los pies, el llanto era horrible. Era nuestro nuevo compañero, aquel que me confundí con una chica. Me contuve de agarrarlo a piñas por molesto. Decidí irme y dejarlo solo, pero él me vio antes de poder escapar. 
-          ¿Qué?-dije enojada
-          ¿Qué de que bruja?
-          ¿Cómo?
-          Si, te lo digo a ti.
-          ¿por qué?
-          Porque eres igual a los otros bienes a reírte de mí.- ciertamente se quejaba con una nena de diez años, decidí sentarme al lado del él, cuando note los golpes.
-          Lo menos, que me importa es el reírme de ti. Yo ya soy un desastre.
-          Eso es verdad- dijo mirando de arriba y abajo.
-          ¿ por qué  te golpearon tan fuerte?- acerque mi mano y corrí su flequillo, para poder ver su herida.
-          No lo sé.
-          Bueno de ser, que a esos pela papa tienen que tener un punto.
-          Alguna… alguna..
-          Si alguna vez trataron, pero los enfrente y deje un par de ojos negros.
-          Yo no podría, algunos chicos son lindo- dijo con una sonrisa. Debi evitarlo, pero lo hice:
-          ¿te gustan los hombres?
-          ¡Sí!- exclamo.
-          Ahora entiendo. Eres demasiado débil
-          Y tú demasiado fuerte.
-          Jajjaj, puede ser. Mi nombre es Micaela Lus.
-          Mucho gusto. Alejandro Bourn.
-          Igualmente.- le sonreí.
-          ¿Qué hacia aquí?
-          Me gusta este lugar, es pacífico.
-          Si, pensé lo mismo. Además la primera vez que vine escuche alguien cantar, queria conocerlo.
-          Jajjaja.
-          ¿de qué te ríes?
-          Ya conociste a esa persona.
-          ¿Quién?
-          La cantante.
-          ¿Quién es?
-          Soy yo.
-          ¿Tú?
-          ¿quieres ecuchar algo?
-          Si, si.
-          ¿Qué tema?
-          El que preferías.