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sábado, 26 de febrero de 2011

RACE REVEL AWAY

HOLA GENTE: ¿CÓMO ESTAN?
Aca yo trayendo una nueva historia, esta va hacer mucho mas larga que la anterior y va a tener muchos de todo.Esta historia nace hara unos dos años, tengo bocetos de los personajes por todo lados y escritos a manos por varias parte de mi casa. bueno, aqui les dejo el primer capitulo de la historia.
sipnosis:
resumen: Paris, es la Heredera de una importante familia Inglesa, Lucas es pobre y no le encuentra sentido de la vida. pero, ellos comparten varias cosas el desamor, la traición y el amor por los autos. Se van a conocer y descubrir que el destino es algo que nadie va a poder parar.


Capitulo n° 1:
Dos mundos
                    Domingo  27/02/20xx; 7:45 AM;  Londres, Inglaterra
Paris, estaba completamente desaliñada: su pelo era una maraña, causado por un lado, el largo que sobrepasaba su cintura, lo lacio que era y porque aquella noche se había movido hacia todos lados, por la emoción que tenia; su piyama, que solo constaba de una bombacha con manzanitas rosas y una remera que le combinaban  estaban machadas por la comida que se había tragado, por la angustia  oral. Todo esto se debía que a la noche viajaría a un nuevo país, Argentina,  que solo conocía  por fotos y comentario de su abuela materna, María, le había contado por ser oriunda; pero, esa conmoción no solo se debía a que iría  a un nuevo país, sino que, estaría tres años completamente sola.  Paris, solo tenía quince años, pero ya tenía una meta en su vida, algo que amaba más que a nada y quería terminar su vida haciéndolo, que era, construir autos. Desde niña, solo conoció autos, mecánica, ingenieros de autos, corredores de auto, etcétera. Esta, había nacido en una cuna de oro, resguardad por el apellido “D´Arc Moreau”, ¡que no solo era un apellido, sino también una marca de excelencia!. Constituían, un imperio comercial desde aseguradoras hasta  petroleras, autos y productos de limpieza, manejado por su abuelo Anthony, de sesenta y ocho  años y su tío abuelo Iain de sesenta años. A pesar de eso, Paris era una niña, simple y de buen corazón, prefería miles de veces a los ayudantes de la mansión que a los amigos de la familia; cabe también señalar que su madre, Lucia, era de origen de humilde y que llego a  conocer  a su marido, Frank, por intermedio de su madre, era la constructora e ideóloga que llevo a este a ganar la fórmula 1.
 Paris, era la única mujer de cuatro hermanos, tres mayores: Ralph D´Arc, veinte años estudiante de medicina; Turner D´Arc dieciocho años, también estudiante, pero  de indumentaria industria; John de dieciséis alumno de secundaria; y por último un hermano menor llama Kyle D´Arc de trece años y estudiante. Muy protectores de su única hermana mujer, la mayoría de sus prometidos  fueron barridos por ellos, pero también provocaron que está tenga muchas actitudes masculinas, algo que provocaba el enojo de su abuela paterna, Katherine de cincuenta y nueve años, criada  y cercana a la realeza inglesa. Todas estas cuestiones, hacia que se viera mal que su única nieta mujer valla a estudiar sola a un país lejano, a una escuela pública, pero sobre todo que ella quisiera estudiar mecánica.
El sueño de ser mecánica estuvo presente desde que ella  era muy pequeña, ya que su abuela María, era una prestigiosa creadora de autos de competición, su estudio fueron realizados en la escuela San Germán, que se localizaba en Argentina. Por esa razón Paris, tenía la necesidad de ir hasta allí, si quería superar a las creaciones del equipo de su abuela; y sabia que si se quedaba en Londres, no podía probarse a sí misma lo buena que era con los autos. Al principio, la familia se había negado rotundamente, pero las huelgas de hambre, las malas calificaciones y la rebeldía de está, provocaron que la negación fuera cambiando poco a poco. Aunque, el cambio se dio finalmente, cuando el padrino de Paris, mejor amigo de María, Jonatán Morales, asumiera  la dirección de la Escuela Técnica N° 13: San Germán y la promesa que el velaría por los intereses de su ahijada. 
-          ¡Paris por qué no te llevas el bolso rojo que es mas grade!-  le comenta su madre, mientras que la ayudaba a terminar de empacar sus cosas.
-          No, madre con ese bolso es incomodo, además llegando halla veré como está el clima y comprare cosas nuevas.
-          Ah, tienes razón hija –doblando la ropa de su hija, se larga a llorar, Paris se acerca hasta su madre y la abrasa muy fuerte.
-          No debes preocuparte madre, estaré bien sola.
-          Prométeme que vas a llamar, por cualquier cosa vas a pedir el avión privado, que tendrás en cuenta de no abrir a los extraños…
-          Espera, espera madre son demasiadas cosas…
-          Té eres muy pequeña, solo tienes quince años… piénsalo bien Paris, tan lejos debes ir para cumplir tus sueños.
-          Madre, toda la vida pensé eso. Además, ustedes siempre me encerraron como a un pajarito y siempre busque libertad…
-          Paris, lo hicimos por tu propio bien…
-          Ya lo sé. Sé que creen en  esa tontería…
-          Paris, tú bien sabes que en esta familia  las mujeres no duran más de un mes, si no se mueren en el parto. Tú, eres la primera mujer de la familia que a logrado  vivir. Te parece poco todo eso.
-          No, madre. Pero, no puedo vivir pensado que voy a morir. Tengo quince años y quiero vivir mi vida lo mejor posible.
-          Hay hija, ¿cuándo te hiciste una adulta?…pero, prométeme que no harás locura, que no te juntaras con personas peligrosas y sobre todo no intervengas en cosas que se escaparan de tus  manos.
-          ¡Lo prometo!- exclamo con ironía.
                           


Domingo 13: 00  pm, Claromecó, Argentina.
Lucas, abría sus ojo  lo único que veía era una lámpara colgando del techo, se incorporo  con sus brazos para ver donde estaba; solo se acordaba de que había tomado, subió a la moto con una  mujer mayor y que  le ofreció pasar la noche en su casa. Recostado, sobre la pared, tomo un cigarrillo que estaba  sobre la mesa  y busco en sus pantalones, que estaban tirados al lado de la cama, un encendedor y fumo muy lentamente, encontró su celular y se fijo que eran más de la una de la tarde, al notar eso, su estomago sonó del hambre. Pensaba en los fideos con tuco, que estaría haciendo su hermana y decidió levantarse e ir a su casa. Mientras, se  subía el pantalón y el calzoncillo conjuntamente, la mujer llamada Ámbar entraba a la habitación.
-          Por fin, te levantas Lucas.
-          Perdón Ámbar, es que tenía mucho sueño – dice él mientras que se colocaba la remera-, no quieres quedarte y salimos todo el día.
-          No puedo – dijo fríamente.
-          ¡vamos quédate y juguemos un rato más!- dice ella tocando su pecho y besándolo en el cuello.
-          ¡Aléjate, vamos!- dice él tirando hacia a un lado.
-          Hey, que piensas que eres maldito.
-          Vamos, lo hubieras pensado dos veces antes de haberte acostado conmigo.
-          ¡Eres un hijo de mil puta!- dice ella dándole una bofetada.
-          La próxima elije mejor con quien te acuesta, señora – eso hirió profundamente a la mujer, que lo sacaba a los empujones y manotazos.
-          Adiós, nos  vemos – dice el riéndose.
Lucas, tiene dieciséis años pero aparentaba unos veinte cinco años, ya que medía un metro ochenta y seis, era corpulento,  su cabello era castaño y le llegaba hasta los hombros, era el chico mas deseado dentro de las adolecentes y mujeres mayores. Pero, a él no le gustaba las relaciones amorosas que duraban mucho tiempo, ya que fue traicionado por las mujeres: su primer amor, lo engaño con su mejor amigo y su madre lo había abandonado. Solo  confiaba en dos mujeres: su dos hermanas menores Candela (catorce años) y Camila (once años) Por eso, solo buscaba relaciones temporales y de una sola noche; la mayoría de las veces se acostaba con mujeres casadas y de novio, pero cuando llegaba el verano lo hacía con las turistas que venían a la ciudad.  A pesar de todo esto, Lucas no era tan malo. Su  madre Magdalena, lo había abandonado por un hombre más rico, él solo se encargo de sus hermanas y de la casa. Su  padre Vicente, se la pasaba trabajando y no los podía ver muy seguido. Él, se privo de muchas cosas por sus hermanas, lo principal es ser conductor de autos. El sueño, de Lucas es ser corredor de fórmula 1, tuvo muchas oportunidades en presentarse en casting de marcas pequeñas que necesitaban conductores, pero muchas de ellas fueron dejadas de lado por tener que cuidar de ellas, él no estaba arrepentido, aun así eso le provocaba un enorme complejo y amargura, que lo había convertido en un tiro al aire, repitió primer año de secundario, se la pasaba en juerga y fiestas. Ahora, solo dedicaba a estar con sus tres mejores amigos, que también había repetido de año y que lo seguían como a un dios: Alejandro; Facundo y Matías (todos de dieciséis años), bajos e irresponsables que se  pasaban molestado y peleando o golpeando alguien y que nunca se lo veía haciendo algo productivo, aunque. También c compartían el sueño de convertirse en mecánicos de excelencia.
Estaciono la moto, en el local que correspondía los vehículos de los departamentos que él habitaban; esperando por el asesor  que lo llevaría a su departamento, observo el camión de mudanzas y los encargados, descargar cosas enormes, sillones de cuero, una cama de dos plaza, lo que parecía la caja de un plasma enorme.  Subió  hasta su piso, donde se percato que la mudanza que  se llevaba a cabo, era  en el departamento de enfrente del suyo. Pensaba, que seguro era una nueva familia y con hijos insoportables, sin más que mirar saco las llaves de su pantalón y  abrió la puerta.
-          ¡ya regrese!- grita Lucas, mientras que caminaba hasta la cocina-. ¡Camila!
-          ¡Hermano te parece la hora que llegaste!- dice su hermana cruzando los brazos y saliendo de la cocina.
-          ¡Lo siento me quede dormido!- dice el juntado las manos.
-          ¡La próxima vez avísame que llegaras tarde¡
-           Cambiando de tema ¿ se muda alguien?
-          Parece que sí.
-          Pensé que nunca iba a volver hacer habitado ese departamento, desde que nos mudamos que siempre estuvo vacio.
-          Sí, ¿Quién lo habrá comprado?
-          No lo sé, capaz que vienen los  verdaderos dueños.
-          Espero, que no sea una familia numerosa.
-          ¿Quién sabe? Capaz que sea alguien importante, como un hombre bello y se enamore de mi.
-          Jajja de deja de soñar Camila, esas cosas solo suceden en las películas.
-          Pero, ¿Quién sabe? Capaz que sea tú verdadero amor.
-          No seas tan cursi.



Domingo 18:00 pm, Londres, Inglaterra.
-          ¡Hermana, no te vayas! – grita Ralph, mientras que abrasa a Paris en el aeropuerto, es el mas apegado a ella-. ¡vamos puedes estudiar en donde tú quieras!
-          Sé, que puedo estudiar donde quiera,  pero quiero demostrarle a todos y sobre todo a mi misma que puedo salir adelante sin la ayuda de ustedes o de mi apellido. Además, no te preocupes Ralph prometo venir seguido a verlos –dice Paris sonriendo.
-          ¿estás segura hija?- dice Frank mirando a su esposa y después a su hija.
-          ¡estoy segura pa!- corre hasta los brazo de él y le da un beso en el cachete, su madre Lucia también la abraza y larga varias lagrimas, indudablemente no quería separarse de su única hija mujer. Sus dos otros hermanos, estaban enojados por la decisión de Paris por eso no quisieron asistir a la despedida, cosa que hizo la sentir mal.
-          ¡toma! – exclamo su abuela María, dándole un sobre cuadrado.
-          ¿Qué es esto?
-          Es mi diario, de cuando iba a la secundaria te va ayudar a sobrevivir en esa escuela. Espero, que al primer problema no vengas llorando aquí Paris, prometiste muchas cosas  para ir a esa escuela, espero que la cumplas – su abuela María, se hacia la fuerte delante de su nieta, pero quería que se quedara con ella y la familia, pero, conocía muy bien a su nieta predilecta ella no iba regresar hasta que cumpliera su meta. Sabía que la escuela San Germán, en el área de Mecánica, era muy difícil para una mujer sola y encomendaba a su nieta a todos los ángeles.  Paris abrazo a su abuela, le agradeció el mensaje y continuo su despedida.
-          Tú bien sabe que no estoy de acuerdo con esto Paris – recrimino su abuela paterna-, pero cuídate mucho, yo te voy a extrañar mucho y ten en cuenta que te amo.
-          Yo también te Amo –abrasa a su abuela.
-          Espero, que te comportes como toda un D´Arc- expone Anthony-, ya que nuestro apellido es nuestra gloria. Me molesta, que vallas tan lejos por una carrera que bien la podrías hacer aquí…
-          Abuelo te adora- se lanzo tras el viejo ingles, que se mostraba dura, pero que amaba profundamente a su  nieta y que estaba muy preocupado por lo que la niña hiciera y él no estuviera para protegerla. Para, la familia D´Arc hoy no era un día feliz, sino que lo sentía como un velorio, temía por la seguridad de tesoro. A pesar de sus sentimientos, sabía que si no la dejaban partir la iban a perder para siempre.
-          “pasajeros del vuelo 456WRE- llamo una mujer por el altavoz- por favor arribar por la plataforma N°23, por favor…”
-          ¡Ese es mi vuelo!- exclamo Paris, miro a todos los la que la vinieron a despedir-. Bueno, es hora que me valla, no me extrañen mucho y no se preocupen tanto por mí, voy a estar de fabula. Cuiden a mis hermanos y dígales que cuando venga van hacer a los únicos que no les voy a traer nada. Piensen esto como un hasta luego y nos vemos dentro de poco.
Después de esto salió corriendo, para no ver las caras de preocupación de su familia, pero ella sabía que todo iba ir bien. Porque, tenía una gran familia esperándola y que la amaba mucho. Camino, entrego a una encargada su visa y pasaje, subió al avión, estaba en sector clase alta  una de las azafatas le ofreció un algo ella se negó, prefirió ponerse los auriculares de Iphon y escuchar músicas hasta poder dormirse, estaba muy cansada esa noche no había podido dormir.  Ya pasado, varios minutos sintió que el avión comenzó a moverse.





Domingo 20:00 pm, Claromecó, Argentina.
Lucas, había llegado temprano a su trabajo nocturno, de repartidor de pizzas, ahí lo esperaban sus mejores amigos y compañeros de escuela. Hoy era domingo, como ya habían pasado una semana de clases, había poco turistas y el negocios que en época de verano estaba completo, se veía bastante  deshabitado, por esa causa  los cuatros amigos estaban en el patio trasero fumando cigarrillo y comentado cosas de la vida.
-          Lucas, al final como se porto la vieja –comenta Alejandro.
-          Era vieja, pero tenía unas tetas del tamaño del planetario.
-          Jjajaj – rieron todos.
-          ¿Qué vas hacer te la vas a seguir culiando?- pregunta Matías
-          No, ya está. Solo fue por diversión.
-           Además, la escuela está llena de victimas nuevas - Facundo.
-          Si, las de primero se vienen cada vez más fuerte.
-          Hablando de eso- interviene Alejandro-, les conto Sonia, la preceptora, que paree que se anota una chica a nuestro curso.
-          ¿Dónde está?- dijo Facundo-, ya hace una semana que empezaron las clases y todavía no la he visto.
-          Seguro, se entero del pacto de “no mujeres” en mecánica y arrugo- comento Matías.
-          Me dijo, que ella no era de aquí y que ingresaba la segunda semana – dijo Alejandro.
-          Te cuenta muchas cosas- comenta Lucas-, no te estarás comiendo. Pero, sobre lo otro bien sabe que ninguna mujer de la zona se anotaría a mecánica. Adema, si quiere venir que venga, pero que se abstenga a las consecuencias.
-          Tienes mucha razón.
-          Espero, aunque sea tenga buen cuerpo.
-          Haber- dice Lucas-, si se anoto  aquí, físicamente debe ser fea, gorda o peor aun lesbiana.
-          ¡Oremos hermanos, hablado dios! – dijo Matías.
-          Jajjaja.
-          ¡ustedes bajos!- dijo el dueño de la pizzería- no piensan trabajar.
-          Ahí vamos jefe – dijo Facundo.
-          Lo único que espero- finalizando la conversación- que como venga se valla. Si tiene dos dedos de frente, esa mujer tiene que darse cuenta que la mecánica es cosa de hombre.

I neeed Somebody (último capitulos)

Capitulo XV:
El más allá según Sid Vicius:
-          Haber, vamos de vuelta- le decía Sid, mientras que él me explicaba que estaba sucediendo.
-           Sabes nena, esto se está volviendo una mierda. te lo explicare de nuevo – dijo mientras sacaba un porro.
-          ¡Oye!, puedes fumar esto aquí…
-          ¿Qué crees? ¿Qué estamos en algún colegio católico de los años ´70 y no puedes hacer nada? Ponte jodida, el cielo no solamente van las almas buenas, hay espacio para los malditos drogones.
-          Yo, solo comentaba- mientras me espantaba en aire a porro.
-          ¿quieres? – dijo sacando otro.
-          No, gracias.
-          Jodida Nerd. Okey recompilemos tú situación. Estabas en el techo de tu escuela, cuando salvaste a esas dos zorras –en el cielo permiten muchas cosas, si no estoy soñando-. Te hiciste puré en el suelo, lo cual provoco que quedaras media muertita. Ahora, tú cuerpo se está debatiendo la entre la vida y la muerte.
-          Esa parte, ya entendí pero tú ¿Qué cortas aquí?
-          Yo, soy tú ángel.
-          No entiendo como un músico de Punk, muerto hace unos 30 años (a causa de una sobredosis) pueda ser mi ángel  de la guarda. No tendría ser algo, como un niño o un niña con aspecto angelical, arpa y toda esa mierda y no, alguien que se viste de vinilo.
-          Eso se llama discriminación.
-          A las pelotas, si eres mi ángel  ¿Por qué no evitaste que cayera?
-          Eso es que tú quieres, se le llama salvavidas.
-          Me estás diciendo, que los ángeles no te ayudan en eso.
-          No, nena. Solo aparecemos en momentos críticos como estos.
-          No a mi- decía recorriendo toda la sala-no, puede haber tocado un ángel así.
-          Basta, o te mando al infierno.
-          No te das cuenta, que estos es un calvario. ¿Cómo te convertiste en mi ángel? O ¿en ángel?
-          Es una larga historia…
-          Cuéntamela, ya que estoy aquí, tengo que esperar a morir ¿no?
-          Sí, bueno más o menos. Tú sabes que yo provoque mi muerte, y toda la rola con Nancy.
-          Si, lo sé.
-           Bueno, los adolecentes o lo que no salimos de la  adolescencia, se no hace muy difícil ingresar a la casa mayor…
-          ¿Cómo?
-          El cielo…
-          Ok.
-          Así que nos ponen a prueba.
-          ¿Por qué hace eso?
-          La mayoría de nosotros por nuestra edad, cometemos muchos errores y como morimos jóvenes, no tenemos tiempo de enmendarlos. Así, que tenemos que cuidar a seres humanos desde que nacen y hasta su muerte. Guiarlos en secreto. La  mayoría de las veces se producen en los sueños. Si la persona fue buena tú te vas al con el Grande, si se te fue mal te vas con malo.
-          Ósea, que la mayoría de los adolecentes son ángeles guardianes.
-          Algo así. También están los pasaditos de edad como Kurt Cobain o Ricky.
-          Entonces, si yo me muere me convertiré en un “ángel guardián”. Esto sería gracioso, para mi director… yo un ángel. ¿qué pasaría contigo si yo muer…?- no pude terminar la palabra, me pesaba mucho.
-          Supongo, que tú no te convertirías en un ángel…
-          ¿estoy destinada para ir al infierno?
-          No, tú sacrificaste por muchas personas. Así, que tú alma es la que se consideran como pura.
-          Me estás diciendo, que yo soy una buena persona.  Pero soy una adolecente descarriada.
-          Para tú información nena, no lo eres.
-          Todo lo que tenía en la vida, me lo acabas de sacar.
-          No seas dramática, pendeja.
-          Ósea, que acaba de “dar un salto de muerte”. Ya no queda más nada, esperare a morirme. Hay algún Cd de los Guns and Roses, aquí por lo menos.
-          Espera, todavía nada está dicho. Tú puedes regresar a tú cuerpo y vivir de vuelta.
-          ¿para qué? En vida nadie se preocupa por mí.
-          No estoy tan seguro bebe. Sabes “la gente cuenta historias, los punks las viven”
Sid, se levanta al decirme esas palabras, me agarra del brazo  y todo se vuelve oscuro.









Capitulo XVI:
La repuesta es solo tuya:
De pronto, Sid y yo estamos  en la puerta de un hospital. Recocía el lugar, porque, aquí había muerto mi abuela materna, por eso, cada vez que mi golpeaba o me pasaba algo grave me negaba a entrar; los recuerdos que me traía este lugar era dolorosos y quería evitarlos a toda costa. Vi que mi guía “espiritual”, me veía muy seriamente.
-          ¿Por qué me traes aquí? – le pregunte.
-          Aquí está tu cuerpo. ¿quieres entrar?- lo pensé por unos segundos.
-          Vamos…
Entramos por la puerta principal, iba aferrada a Sid  que si estaba vivo seguro en este instante le haría sangrar la mano. Él me miraba, diciendo “basta de apretarme” y yo le respondía con un cara de “no puedo”. A penas cruzamos el recibidor, el dolor comenzó de vuelta y cada vez más fuerte. 
-          ¿qué te sucede? – me dice Sid.
-          Me duele mucho el cuerpo – le dijo haciendo  muecas.
-          Eso es, porque, te estás acercado a tu cuerpo.
-          ¿Cómo?
-          El cómo, se convirtió en tu muletilla o qué.
-          Eso no importa. Explícame lo del dolor.
-          En palabras sencillas, tu alma cuanto más alejada este del cuerpo, menos dolerá. Por ejemplo, cuando nos morimos en un accidente instantáneamente, es porque, no soportamos el dolor. Nuestras almas huyen  despavoridas, ante ese sufrimiento.
-          Es decir, que “yo alma” abandone a mi  “yo cuerpo”, por no soportar el dolor.
-          Exacto, ahora tú cuerpo está luchando solo o lo mantienen, a través, de aparatos. Para, poder seguir viviendo, es que tú, tienes que  soportar ese dolor y te conviertas en un “YO COMPLETO”.
El dolor era profundo, pero lo podía manejar así que decidí seguir yendo hacia adelante. Sid, como un GPS me dirigía hasta donde, supuestamente yacía mi “yo cuerpo”; nos quedamos en el cuarto piso que decía: “terapia intensiva”, pasamos algunas puertas al estilo fantasma. Hasta llegar a una puerta, que indicaba: “solo para personal autorizado y familiares”. Me detuve por un segundo, parecía que mi cabeza, espalda y brazos estaban estallando. Pero, vencí el dolor y di más pasos, hasta encontrarme en una sala llena de aparatos, que explicaban temperatura, pulsaciones, etc.; seguí viendo, a pesar que ya el dolor era de otro mundo, y me vi.  No sé cómo me reconocí, me habían pelado y tenía varias vendas en mi cabeza, mi cara estaba llena de moretones  y cicatrices; note la sonda que cubría mi nariz y tenía más de la mitad del cuerpo lleno de yeso, en otra ocasión me hubiera reído, ya que, parecía la momia. Pero, el dolor había aumento inexplicablemente, no podía mantener parada. 
-          ¡Sácame de aquí! le dije en un susurro a Sid.
El me saco de un tirón, caminamos hasta llegar a una sala de espera. Me senté en una de las sillas para poder descansar. Sid se sentó a mi lado, en silencio.
-          ¿Cuánto hace qué estoy así?- le dije señalando mi habitación.
-          No sé, puede ser unas horas o días. El tiempo es diferente de este lado.
-          No puedo regresar a mi cuerpo. Prefiero morir, antes de volver a ese infierno.
-          Lo sé. Eso es lo que quieres.
-          Si, además veo que nadie conocido está aquí.
-          Te equivocas.
-          ¿he? – dije mientras lo miraba.
-          Mira hacia tú frete.
Mire hacia él me indico. Estaba todos aquí. Mis padres, mi tío, mis amigos y Sebastián. Hablaban con un médico.
-          ¿Cómo la encontró?- dice mi madre, con los ojos rojos y pálida.
-          Su situación es crítica- señaló el médico-. No encontramos ninguna mejoría, su cuerpo se debilita cada vez más. Es como, si dejara morir.
-          ¡No, no se puede hacer algo! – exclama mi padre.
-          Lo siento, pero su Hija ya está en manos de dios.
-          ¡No, puede ser! – grita mi madre y llora.
Se veía que la mayoría estaba fatigada, con los ojos rojos. Cuando se fue el médico, la sala quedo en silencio, solo mi madre lloraba desconsoladamente  en los brazos de mi padre, mientras que él, le acariciaba el pelo. Susy, estaba apoyada en la pared, tocándose la panza, mi tío aferraba la mano de mi madre; Clau tenía la cabeza sobre dogo y Bunkerhead estaba sentado con la cabeza hacia atrás, como si acababa de tener una pelea con alguien y último era Sebastián que miraba hacia mi habitación, parecía que tenía un debate interno, miro hacia mi todos los presentes y camino hasta el lugar que yacía mi cuerpo. Lo  seguí. Se puso una bata, gorro, bolsas en los pies y guantes  azules, entro y sentó a mi lado. Yo me quede a una distancia considerable, no quería que me sucediera lo de hoy y terminara desmayada (eso si los fantasmas se desmayaran).
-          ¿te quieres ir? ¿dejándome aquí? -  le dijo a mi cuerpo, agarrándome la mano-. Eso no es justo. No sabes lo mucho que te amo. El día que te conocí, con tu cabello rojo furioso, con una banda estilo Guns and roses, cadenas en todo tu cuello y tu ropa desgatada; tus hermosos ojos negros, del brillo de las estrellas–Y quise acércame para consolarlo , pero, sabía que si entraba el dolor aumentaba-. Sabes, yo no te conocí, en la escuela, si no, en  un show de tú tío, tú cantabas “Doll Parts”, yo no sabía quién eras, pero te quería verte de vuelta. Cuando ingrese a tú escuela, me explicaron e informaron de tú caso: una chica problemática, padres separados y que le gustaba quebrantar reglas.  me mostraron tú foto. No lo dude y acepte.  Si sabía todo de ti, era porque quería saber casa detalle de tú vida. Cuando me entere, que amabas a otro chico me enoje y por eso te hice la vida imposible. Por favor, perdóname, perdóname por no haberte defendido… esto en mi culpa, si tú te mueres yo me voy contigo…
Agacho su cara y se puso a lloras, no quería que sufriera… pero no sabía qué hacer. Me acerque a mi cuerpo y a Sebastián para tocarlo, cuando había llegado el dolor supero todo en mi mente, no podía dejar de agarrarme las entrañas y la cabeza. No sé, cual fue la razón, pero Sebastián salió corriendo a llamar a un médico. Trate de concentrarme, en unos de los monitores mi pulso se estaba debilitando. Yo estaba muriendo.
Capitulo n°  XVII:
La muerte:
Sid, me arrastro a hasta la sala de espera, vi a muchos médicos y enfermeras correr hacia a mi habitación, yo sentía cada vez una. Solo sentía la fría mano de Sid, apretando mi hombro. Entendí que los médicos, estaban luchando por mí, porque, yo me había dado por vencida. No quería sufrir más,  para que sufrir, ya en mi vida había hecho mucho y seria como una paloma mensajera para mis familiares. Después de unos minutos me sentí en paz, note que sobre el techo había una luz, Sid me hizo una señal de aceptación. Mi hora había llegado.
Mi paz fue interrumpida, cuando unos de los médicos, salió de la habitación, todos lo rodearon.
-          ¿y? – dijo mi padre.
-          Lo siento a muerto.
Escuche los alaridos y gritos de todos al enterarse de mi muerte. Quería decirle que yo iba a estar bien, pero no podía. Al ver esta imagen no podía estar en paz.
-          ¿Qué sucede?- dijo Sid.
-          Ellos están sufriendo.
-          Si y lo harán por un lago tiempo. El sufrimiento de ellos va hacer más fuerte que cualquier dolor físico.
-          Eso no ayuda.
-          ¿en qué?
-          Puedo todavía vivir.
-          Si te ayudo, si.
-          Ok, hagámoslo.
Sid, de alguna forma inexplicable para mi, se mete en unos de los enfermeros y lo comienza a controlar. Corre hasta mi habitación, a pesar que varias enfermera y un médico lo intentan sacar, el me da masajes cardiovasculares, con un aparato. Yo me planto frente de él y mi cuerpo. El alma de Sid sale de mitad del cuerpo y humano.
-          Ahora, intenta entrar a tú cuerpo.
-          Lo lograre…
-          No lo sé. Lo único que tengo claro es qué “más vale ser punk, que morir en el intento”.
-          YEHA!,¿ te volver a ver?
-          Mientras que no hagas locuras, no creo. Pero estaré en tus sueños.
-          Te estaré esperando. Si, no nos vemos entre un rato. Adiós guarpunk.
-          Adiós nena.
Como si me fuera a meter a una pileta, entre a mi cuerpo, después de eso todo se volvió oscuro y doloroso.
Capitulo XVIII:
La vida:
-          ¡Rose!- grita mi madre- ¡vamos Rose! Ya son las dos de la tarde.
No quiero levantarme, ayer de salí de fiesta con mis amigo y volví como las ocho de la mañana. Mi madre, estaba como loca llamándome. Ella y mi padre, se han vuelto más sobreprotectores. Encima están potenciados, ya que, se volvieron a cazar. Pero, el asunto de sobreprotección se debe a mi accidente, bien no se qué paso, porque mucho no recuerdo. Mis padres y amigos, me contaron que estuve unos minutos muerta. Pero, que milagrosamente un enfermero me siguió dando masajes y así pude sobrevivir.
Sé que desperté, después de estar unos tres meses en coma y lo primero que pedí, fue un disco de “Sex Pistols” y un cigarrillo, mi madre creyó, que la falta de aire  a mi cerebro, por cinco minutos me había vuelto loca. Además, estuve como unos tres meses más en el hospital, para terminar de curarme. Para, bunker soy la “mujer de titanio”, ya que muchos huesos, están arreglados con placas de titanio. Lo mejor de todo, es que por un tiempo, en el hospital me acompaño Susy y Gabriel, ya que tuvieron a Rosa (segunda), su hija, ahí. Soy  su madrina.
Hoy se cumple  tres años de mi renacer o accidente, como quieran llamarlo, así que mi tío va a celebrarlo con un show en vivo, en unas las plazas más importantes de mi ciudad, donde cantare “Doll parts”, un tema de Courtney Love, que me encanta.  Llegamos a tiempo, note que estaban todos mis amigos y conocidos, estaba hasta el director( me conto mi tío, que mi madre casi lo mata a golpes en el momento que lo vio en el hospital, debe ser por eso que me dejo terminar ahí mis últimos días escolares) y eso me hacía muy feliz. Mi tío y yo cantamos a dueto un par de temas, hasta que me toco cantar sola, cuando estaba en el estribillo: “I want to be the girl with/the most cake /I love him so much it just turns to hate/ I fake it so real, I am beyond fake/And someday, you will ache like I ach/Someday, you will ache like I ache” [1].
Vi, esa figura que conocía muy bien, así unos meses, que  se había ido hacer un master. Caminaba, sobre el mar de gente, con una sonrisa a mi no me quedo otra que correr tras de él; ya que, renuncio de su trabajo, en mi escuela, para poder hacer nuestro amor posible. Salte, del escenario y corrí tras sus Brazos.
-          ¡Sebastián!- grite.
-          He, vuelto.
-          Lo sé. Te amo.
-          Te amo.
Y nos besamos apasionadamente, escuchando los gritos de las personas que nos acompañaban


[1] Traducción: “Yo quiero ser la chica con la mayoría de torta, Lo amo tanto que solo se convierte en odio, Finjo ser realista, yo estoy más allá de falsas, Y algún día, se le duelen como me duele, Algún día, usted va a doler como me duele”