Páginas vistas en total

viernes, 25 de febrero de 2011

I Need Somebody

Este es un cuento corto, de no mas de 18 capitulos que cuentan la historia de una chica que se enamora de su profesor de apoyo y termina en coma por meterse en problemas, espero que les guste y cometen.
I Need Somebody:
I Need Somebody:
Capitulo n° I
Yo soy Rose:
No se la veces que entre en esta sala hablar con el director de la escuela, la mayoría de los profesores que están siempre en la este lugar me conocen,  ya  escuche por los pasillos los  diferentes  nombres que me han dedicado, unos me dicen  “Rosy Gun”, por mi fanatismo por los Guns and Roses, otros me nombran como “la destructora”, por  mi lado destructor de cosas escolares y mi habito de molestara a mis profesores, compañeros y a la comunidad estudiantil. Aunque, a mi me gusta definirme como Rose. Soy la típica estudiante que causo problemas y los demás me siguen, algunos por tenerme como referente y otros por idiotez. Muchos psicólogos, trataron de analizarme para entenderme, pero parece que soy un caso difícil, porque nunca pudieron controlarme  o ni siquiera detenerme, pero como soy una persona considerada muy inteligente –que poco me importa- no soy expulsada o castigada. Mis padres, que hacen años que están separados, discuten que hacer conmigo hasta amenazó en mandarme a una escuela de monjas, creo que desistieron por miedo a que queme algún hábito.
Ahora por segunda vez en el día me llamaron a dirección, bien no sabía porque, ya que después de escribir en dos baños la “A” de anarquista no había hecho más nada.  La dirección era unos de los cuartos más aburridos del colegio,  cuatro paredes de color blanco, la única ventana estaba ubicada a la derecha, donde se podía ver el extenso patio, varios cuadros de egresados, creo que en unos de ellos esta mi madre, ya que ella fue promoción del  ’83, en la pared central había una pizarra con nombres, horarios y con una frase central: “Si te atreves a enseñar, no dejes de aprender”, realmente algo cursi  y idiota, pero bueno es algo que a los directores le gusta colgar para demostrar lo sabio que son. Yo estoy sentada enfrente de la silla del director, mirando los retratos de su familia, creo que separo porque no veo ninguna foto de su mujer, si de sus hijos.   Me estoy acomodando la silla,  cuando  entra el director y un hombre de unos veinte años, vestido  muy formal. Supongo que debe ser un nuevo profesor.
-          Señorita  Antonini Rosa- dice el director Joaquín, un hombre de unos cuarenta y ocho años, poco pelo y como todo pelado, se deja crecer el pelo de adelante para después peinárselo para atrás y tapar la pelada, mis amigos le llaman “Oaky”, un dibujito de los años ´60 0 ´70 de Argentina. Yo creo que me odia.-
-          Hola director - dije con una sonrisa- ¿Qué necesita de mi? Esta vez yo no hice nada.
-          No, por unas horas no ha hecho nada. Bueno, el motivo de llamarla es porque hemos tomado una decisión sobre usted, mejor dicho ante su comportamiento.
-          ¿Cuál es la nueva “decisión?- dije con una sonrisa angelical.
-          Te vamos a signar un profesor tutor, que te acompañara durante tus horas de clase.
-          ¿qué?
-          Como los hoyes.
-          Ósea, que tengo que aguantar que un vejestorio me siga hasta el baño. ¡Me niego! ¡mis padres de quejaran!
-          Antes de todo, te quiero decir que tus padres lo aceptaron- ¡los mato, viejos chotos!- y segundo no puedes negarte, ya está todo preparado y tu tutor se encuentra aquí.- señalo al joven alto de traje formal que lo había acompañado. El me miro con un sonrisa falsa y dijo:
-          ¡Un gusto¡- mi nombre  es Sebastián Reno- lo mire de re ojo .
-           Me niego.
Fue lo último que dije y me marche así el salón. Ahí me estaban esperando mis compañeros para saber que había ocurrido. Me llevo bien con la mayoría, pero mis mejores amigos son Clau (amiga del jardín, una chica enamoradiza fanática de los peinados alocados, hoy por ejemplo tenia colitas por todos su cabeza), Dogo (también amigo de años, muy fuerte y además el novio de Clau), Susy (amiga reciente, gótica y fana del manga), y por último, Bunkerhead ( amigo de la primaria, inteligente y muy lindo, el chico que tiene mi corazón, pero nunca me confesé). Ellos me rodearon cuando llegue, les explique cómo venia la cosa, ellos no dijeron nada porque sabían que yo estaba muy enojada. Cuando comenzó la clase de biología, decidí dormir un rato hasta  el recreo, cuando estaba a punto de lograrlo sentí que alguien me golpeo con un libre. Me levante de un sacudón, para ver quien fue. Entonces note que mi  nuevo tutor estaba parado frente mío  y a mis compañeros  sorprendidos, cuando quise decir algo, él se bajo su torso, dejo  su boca cerca de mi oído y dijo:
-          Si me contradices o haces algo contra mí, le diré a tu querido Bunkerhead que estas enamorada de él.- mi mente se quedo en blanco, ¿este tipo me estaba chantajeando?
-          ¿Cómo?
-          Lo que oyes. Ahora, escucha la clase y no hagas ninguna idiotez.
Tuve muchos tutores, psicólogos, profesores, adiestradores o lo que sea, pero ninguno llego amenazarme con algo, para que me portara como corresponde. Eso realmente me irrito, pero su mirada decía que si no hacia lo que decía iba a cumplir su amenaza. Así, por un sentido de supervivencia decidí, hacer caso. Todos miraban asombrados, cuando iba cayendo en mi asiento, sin decir  y hacer nada. Solo atine a cruzarme de brazos.
-          Te odio!- le susurre.
-          Odia, todo lo que tú quieras pero de ahora en adelante te comportaras como una niña buena.
-          ¡en tus sueños!
Capitulo n° II:
¿Castigo Divino o Escolar?
Esto se volvió irritante: me persigue, investiga mis puntos débiles, me amenaza y chantajea, se da el lujo de mandonearme, nadie en esta tierra lo ha osado sin terminar con algunas huellas digitales sobre su cara. Pero, por miedo se lo estoy dejando hacer. Ahora, como castigo, que él me impuso, tengo que limpiar sillas, mesas, objetos, paredes que aparezca mi nombre, me tengo que quedar después de hora con la portera y él.  Realmente, quedo muy agotada, creo que eso le gusta a mi mamá, ya que, no puedo demandar. Por el tiempo que eh pasado, con “Sebastián” o “señor” (lo tengo que llamar así), obtuve poca información, se que tiene veintisiete años y tiene novia; estudio psicología y se especializo en psicología adolecente y que soy su primer caso.  Esta es la segunda semana, estoy cansada si no fuera que sabe mi secreto de amor esto no pasaría.
-          ¿Por qué no tratas de declararte?- me dijo un día, mientras que me observa limpiar los baños de mujeres, que estaban llenos de bosquejos míos sobre diferentes profesores y genitales.
-          ¿Qué?
-          Si lo que oyes. No pierdes nada en intentarlo.
-          No puedo.- dije con severidad.
-          ¿Por qué? ¿a que le tienes miedo? ¿al rechazo?
-          No a eso no. Si me rechaza no serie el problema- le dije agachando mi cara, jamás había  hablado de esto, mucho menos alguien que odiara.
-          ¿y cuál es  el problema?
-          Eso no te importa.- le dije soltando la rejilla y caminando hacia afuera.
Durante esa noche pensé en lo que me dijo. Porque le tengo tanto miedo que el sepa que me gusta. Mi única repuesta, es que tengo miedo hacer sincera conmigo misma y de que él me rechace. Sobre todo, que después que yo me confesara el no quisiera hablar más conmigo, lo quiero demasiado  y no lo soportaría. Estaba escuchando Guns and Roses, boca abajo,  pensando en las cosas que me había dicho Sebastián, cuando alguien me saco los auriculares. Me di vuelta y era Susy.
-          ¿Qué ocurre?- le pregunte cuando la vi pálida y ojerosa.
-          Nada- dijo temblando.
-          ¿Seguro?- dije abrasándola, era lo único que se me ocurrió  viéndola tan mal.
-          Si esta todo… todo bien.
Realmente me asuste, cuando ella se puso a llorar. Pero ninguna palabra le pude saca. Se  quedo esa noche en casa, después de charlar idioteces se calmo. Todo iba bien hasta que lo nombro.
-          Hey, tu nuevo tutor se parte en mil.
-          ¿Qué?- esta frase se volvió recurrente en mi.
-          Si, no viste los ojos azules, esa cara perfecta con una nariz perfecta…
-          Ya… ya, ya entendí.
-          No me digas que no los te has dado cuenta.
-          No, realmente no parece nada lindo. Solo me recuerdan a un ogro.
-          Jajjaja, que exagerada.
-          Bueno es lo que pienso. Además, estoy buscando una  su punto débil para alejarlo de aquí.
-          A mí me gustaría verlo un tiempo más por aquí.
-          Ok, ok dejemos esto en paz. Las dos pensamos diferente.
Mi amiga le gusta, ese prototipo de Napoleón, que gusto más raro. Ese pensamiento, volvía a mi mente cuando veía al susodicho. A mi realmente, no parecía lindo, solo era un ogro. Una tarde, limpiando la pared del fondo después de ser amenazada con “si no lo haces, le diré a tú madre que tú fuiste la causa de que uno de sus novios se fuera corriendo de la casa”,  vi a Bunkerhead, con una chica, era Catalina, la primera chica que tuve ganas de golpearla. Se cree demasiado, es egoísta y según mis amigos varones es bastante fácil.  Ellos notaron mi presencia, así que se acercaron.
-          ¡Rose!- dijo él.
-          Esa es tu amiga, Lucas. -¿Lucas? ¿Lo llamo Lucas?, él nunca nos deja llamarnos así. Y a esa chica si lo deja. ¿Qué está pasando?
-          Creo que ya la conoces a Catalina.
-          Sí, creo.
-          Hola Rose- dice abrasando a Bunkerhead-. Ella es tu mejor amiga. ¿no?
-          Si- dice el con una sonrisa- .
-          Si, soy su mejor amiga.
-          Bueno como tal te queremos contar que soy su novia.
-          ¿Eh?
-          Si. Ella y yo somos novio- dijo con timidez.
-          ¡Felicidades! – era lo único que me salió, realmente quiero llorar. Pero me contuve.- bueno, ahora los dejos tortolos, tengo que seguir con mi castigo.
Cuando los vi lejos corrí por todo el jardín, me escondí debajo del árbol más viejo y alejado de la escuela. No sé cuando comenzaron las lágrimas, pero note que mi rostro estaba completamente mojado.
-          ¿estabas aquí?
-          ¿Qué quieres Sebastián?- comente mientras que trataba de secar mis lagrimas.
-          Nada, solo que no te vi haciendo lo que te dije. Vine a ver que estabas haciendo. ¿Qué ocurre no pudiste putear alguien?
-          Eso no te importa imbécil- le grite. Comencé a caminar rápido para escapar de ahí.
-          Espera. Lo siento.
-          Salte de mi camino.
-          No quiero, dime qué pasa.
-          No, no me niego.-  me agarro de ambas muñecas, me sacudió- ¿Qué ocurrió?
-          Sebastián anda con otra. ¡Contento!, ¡ahora suéltame!
Después de eso el me abraso, luche por un buen rato, pero al final me deje abrasar. Lo necesitaba, quería que alguien me abrasara tanto que no pueda respirar, era para que el dolor que sentía mi corazón se fuera. Ciertamente, a partir de aquí mi imagen de él ha cambiado.


Capitulo n° III:
Una noche de música
Sábado a la noche, mis amigos y yo  fuimos al boliche. Lo necesitaba, la mayoría de ellos ya estaba enterado de la nueva pareja, ciertamente estaban felices del logro de Bunkerhead, en cambio, yo  tenía que disimular mis sentimientos, no quería que él se sintiera culpable. Me  sentí mejor, por no decir mis sentimientos, cuando Dogo me conto que hacía más  de un año que él estaba enamorado de Catalina.
Este día también tenía algo de especial, la banda de mi tío, Martín,  “secretos sucios”,  tocaría en el boliche. Ya eran bastante conocidos, así que estaba lleno, muy poco común para una banda de rock local. Acá se prefiere la cumbia o reggaetón, pero mi tío era conocido por mezclar varios sonidos. Antes de ir con mis amigos, fui a bastidores, donde se encontraba la banda, los conocía a todos de muy pequeña y mucho de ellos me enseñaron a tocar varios instrumentos. Mi trabajo de ese día era maquillarlos, algo que siempre se me encargaban. Cuando termine, me despide con un “choca los cinco” con todos y les desee mucha suerte. Baje por una escalera  trasera, en camino así la mesa donde estaban todos mis amigos, que para mi desgracia, quedaba del otro lado del lugar. Por el, cual  lo cual tenía que pasar un mar de gente, transpirada, con olores desagadables. Me resigne y marche.  Le envié un mensaje a Clau, para decirle que iba a tardar en llegar. En mi camino, choque con mucha personas, algunos no me dejaban pasar, otros no  lo hacían, pero eso si la mayoría de los hombres me tocaba   el trasero. Cuando logre zafar de un tipo gigante, caí delante de una de las mesas, alguien vino ayudarme.
-          ¿está bien?- pregunto la vos de una mujer.
-          Si, solo un poco golpeada- dije levantándome del suelo-  y manoseada.
-          ¿te ayudo?-
-          No, gracias- cuando la vi, note que era una mujer muy bonita y femenina: cabello largo y rubio, ojos marrones y boca chica; era un poco más baja que yo; y llevaba un jeans y remera estampada.
-          ¿Cuándo no?- esa vos era de Sebastián.
-          ¿tú qué haces aquí?- le dije cuando lo vi.
-          Vine a ver el recital.
-          ¿La conoces?- dijo la mujer.
-          Si amor, ella es mi primer caso adolecente.
Cuando lo dijo así, sonó como cuando en la morgue tienen que etiquetar la muerte del fallecido. Eso me molesto.
-          ¡Hola!, soy la adolecente problemática. Mucho gusto…
-          Ámbar…
-          Bueno ya me voy Ámbar e idiota.
Cuando llegue al lugar en donde estaban mis amigos mi furia creció. La razón, es  que habían invitado a Catalina, y está, estaba abrasaba y besaba a Bunkerhead. Además, me percate que mis padres habían venido a ver con sus nuevas parejas a mi tío ¡Qué noche fatal  El show, comenzó tipo diez, mi tío en las primeras canciones dejo el alma, después a medida que avanzando saco su repertorio de lentos, los cuales no me gustaban mucho, pero los cantaba para darle apoyo. Vi a mi tutor y su novia muy pegados durante ese momento. En un momento, se paró la música y se prendieron las luces.
-          Esto les parecerá raro, pero quiero que alguien suba a escenario- seguro que mi tío Martin, con lo baboso que es, quiere que subir alguna mina.
-          Si, ella nos ha apoyado desde muy pequeña- dice el guitarrista-.Mucho de las letras de nuestras canciones fueron inspiradas en su comportamiento. Sobre todo tiene una vos preciosa y como sabe todos nuestros temas queremos que cante con nosotros. Y como no es la primera vez, sé que no me a  decir nada.
-          Por favor- dice mi tío- Rose, sube aquí.
Una luz comenzó a señalarme, yo estaba atónita, mucho no entendía. Mis amigos me miraron, como diciendo ¿vos hermosa?  Bueno se cantar, porque, mi madre es profesora de canto y siempre experimentaba conmigo. He cantando, un par de veces con ellos, en lugares que nadie me conocía, pero,  nunca me imagine cantar con conocidos y cientos de personas.  ¡soy una persona tímida! En estos casos. Vi la cara de mis padre, que se ubican bien lejos, que se había transformado.
-          Les quiero presentar a mi sobrina- dijo mi tío- su nombre es Rose, digan “hola Rose”.
-          ¡hola Rose!- dijeron la mayoría de los presentes.
-          Te mato!- le dije a oído a mi tío-. ¿Qué? Soy una niña de cinco años.
-          Bueno… bueno no seas tan drástica. ¿Qué quieres cantar?
-          ¿Yo?- me apunte con el dedo.
-          Si tú, un tema que te guste.
-          Ok, cantare My Inmortal.
-          Ok, chicos listos.

I'm so tired of being here,
Suppressed by all my childish fears
And if you have to leave
I wish that you would just leave
Cause your presence still lingers here
And it won't leave me alone

These wounds won't seem to heal
This pain is just too real
There's just too much that time can not erase

When you cried, I'd wipe away all of your tears
When you'd scream, I'd fight away all of your fears
And I held your hand through all of these years
But you still have all of me

You used to captivate me by your resonating light
Now I'm bound by the life you left behind
Your face it haunts my once pleasant dreams
Your voice it chased away all the sanity in me

These wounds won't seem to heal
This pain is just too real
There's just too much that time can not erase

When you cried, I'd wipe away all of your tears
When you'd scream, I'd fight away all of your fears
And I held your hand through all of these years
But you still have all of me

I've tried so hard to tell myself that you're gone
But though you're still with me
I've been alone all along

When you cried, I'd wipe away all of your tears
When you'd scream, I'd fight away all of your fears
I held your hand through all of these years
But you still have all of me


Al terminar el tema  escuche aplausos y alaridos, mi tío me hizo una reverencia, agradecí y me baje, no era para mí cantar, solo lo hago de hobby. Muchas personas, después del show fueron a felicitarme, hasta me propusieron armar una banda, cosa que negué, explicando que solo ayudaba a mi tío en tiempos libres.









Capítulo IV:
La noche que lo encontré Borracho
Hace unos días que veo raros a mi tutor, mi amiga Susy y Bunkerhead. El primero se lo pasa suspirando y mirando el teléfono; la segunda, esta media paranoica y llora por cualquier cosa, con Clau tratamos de sacarle información pero nada; y él  último, parece un pajarito, vive distraído, Dogo dice que “está enamorado”.  En mi parte, yo sigo haciendo diferentes castigos, pasando de limpieza, pedir  perdón y estudiar, cada tanto salgo a la tarde para encontramos en el McDonald. Sebastián, estaba arruinando mi vida social y educativa  en base  de amenazas. Me gustaría, encontrar un punto débil para que me deje en paz, pero es imposible, por un lado es poco comunicativo, y por otro, no sirve para meterme en la vida de los demás. Ejemplo, yo sé, que mis padres están con nuevas parejas, pero ni idea de quienes son o que hacen, en cambio, para ellos en cuestión de vida o muerte saber todo de mi.
-          Estos días, no me han llamado de la escuela –dijo mi madre, durante la  cena.
-          Eso, es por tu culpa – dije con maldad.
-          ¿Mi culpa?
-          Si, tú culpa. Por haber permitido que ese tutor ¡me siga, me torture y maldiga!
-          Bueno me alegro que haya funcionado.
-          Me está arruinando.
-          ¿Qué te estoy arruinando?
-          Arruinando mi  vida, mi reputación.
-          Hay, hay Rosy que pavadas que dices.
-          A mí me parece algo serio.
-          ¿Qué te parece tu tutor? ¿mucho lo odias?
-          Si me cae muy mal.
-          Bueno, mejor.
-          ¿Por qué mejor?
-          Bueno, escuche que es un muchacho muy guapo. Sería grave que te enmararas de él, ya que es tú tutor, casi un profesor.
-          Pero, qué dices. ¡Jamás me enamoraría de un tipo así!.
-          Mucho mejor. Como  tú eres tan complicada con tus gustos. Aunque,  me gustaría que tuvieras novio. Tienes 17 años y nunca me trajiste un chico que te gustara. Hija vos no serás…
-          No mamá, no soy  lesbianas. Solo que todavía no hay chico que me gusta. Va había uno…
-          ¿y?- dijo mi mamá con interés.
-          Está con otra chica. No me dio tiempo, para decírselo.
-          Bueno, ya será otro.
-          Espero, espero.
Como las doce de la noche Dogo, Clau y Susy me pasaron a buscar para ir a la fiesta de la primavera, íbamos  porque tocaban varias bandas de rock, ya que, ninguno nos gustaban las bandas de cumbia. El lugar estaba repleto de gente, las luces estaban en su máximo esplendor y las bandas la estaban rompiendo. Los chicos querían bebidas, así que fui sola hasta una de las barras, que estaba rodeada de muchas personas y con mucho esfuerzo llegue hablar con el barman. Estaba esperando que me trajeran Speed – una bebida energízate- con  melón y vodka. Cuando, mire hacia a la derecha  donde vi a mi tutor, Sebastián, que estaba totalmente borracho e ido;  donde unos hombres, supongo que eran amigos, lo trataban de sacarlo, pero nada. Inmediato  se me prendió la lamparita y con mi celular, le saque una foto y con eso lo  voy amenazar.  Cuando llegue a la mesa de mis amigos, note que se había sumado Bunkerhead y su novia que se besaban muy apasionadamente. Ya irritada y con celos decidí irme sin avisar, ya en casa, les mandaría un mensaje de texto a las chicas.
Tarde unos quince minutos para salir del complejo, en la calle vi a varios grupo de personas peleándose, parecían bastante borrachos, por esa razón me fui por el lado contrario, llegue a una plaza donde vi varias parejas. Cansada psicológicamente me senté en unos de los bancos, para poder reflexionar.  En eso vi una figura conocida, me levante y camine hasta donde se encontraba. Cuando me acerque vi a Sebastián, abatido en el suelo completamente borracho y solo. Di unos pasos hacia atrás para irme, pero mi genio gano y me acerque.
-          Hey – lo llame-, ¿está bien? 
-          ¿Quién er… eres tuuuú?- dice completamente ido.
-          Soy yo Rose.
-          ¿Rose? ¿Qué Rose?
-          Tú experimento.
-          Ya, ya entiendo  eres un ángel que me va ayudar.
-          ¿he?
-          Dishle , dishle que vuelvaa.
-          ¿a quién?
-          A Ámbar… ella me dejo- en ese momento se puso a llorar.
-          Hay, a ver- dije refregando mi cara, para poder pensar.- no te puedo dejar así, dime tú dirección.
-          ¿dirección?
-          Dirección: número de casa, donde vives.¡ A dóndes cagas sin tener problemas! ¡maldición!
-          Haaaaaaaaaaa, eshhh enn la avefenida Ricaaa al 600.
Después de eso  lo ayude a levantarlo, por suerte en la esquina de la  plaza,  había remixes, así que lo pudo llevar hasta la casa, mientras que el se quedo dormido en mi hombro, el olor alcohol me descomponía. Lo baje como pude, es decir, a la arrastra, de los pelos y otras hiervas. Busque la llave de su departamento, en sus bolsillos , guarda no toque nada raro y lo subí.



Capitulo n° V:
Educación sexual
En mi corta vida, nunca pensé que tendría que llevar hasta el baño, darle una ducha y preparar un café –tipo película hollywoodense de amor y romance- a un  profesor (bueno tutor) mío. Esto estaba fuera de toda realidad. Por momentos la situación fue cómica y otras veces, patética, este tipo se pasaba del llanto, autoflagelación hasta risas y carcajadas. Lo único que podía hacer era mirar, tenía miedo que hiciera algo que lo matara o me matara. Después de unas cuantas horas,  tratando de que se fuera la borrachera, ya parecía más normal, porque me reconoció y hablaba casi normal.
-          ¿Qué haces aquí Rosa?- dijo tomando la segunda taza de café, que le había preparado.
-          Te tuve que traer hasta aquí, estabas muy borracho –dije mientras revisaba los CD de unas de las estanterías-. Podías  haber muerto en tu estado.
-          Sabes que esto nos puede traer problemas.
-          No soy una persona que les tiene miedo a los problemas. Además, no hice nada malo.
-          Pero, las personas lo pueden malinterpretar.
-          Tranquilo, que en dónde estabas no había nadie conocido. Y ,creo que por tú estado nadie, te habría reconocido.
-          Bueno, esto merece un “gracias”
-          Si lo pones así, no me lo agradezcas.
-          No, no lo digo de mala manera, es solo que me llama la atención de lo que hiciste. Se podría pensar con lo que me quieres,   me habrías sacado fotos y lo publicaras en toda la escuela – como me conoce.
-          Que te ayude, no quiere decir que no lo haga.
-          ¡Esa si es Rose! Jajjaja
-          No te rías, realmente me caes mal. Pero, no puedo dejarte así, sabiendo quien eres.  Te puedo hacer una pregunta.
-          Si.
-          ¿tú estabas  así porque te peleaste con tú novia? – parece que metí el dedo en la yaga, pues su cara se transformo, hasta se puso pálida.
-          Eso ya no importa – dijo con indiferencia.
-          Bueno,  si eso no importa. ¿Por qué llorabas como un niño por ella?
-          Eso, a ti no te importa –dijo levantándose y gritando.
-          Ok, ok no te enfondes conmigo, solo quería que hablaras para aliviar un poco el peso. Tú me ayudaste mucho durante el tiempo que sentí que sin Bunkerhead nada tenía sentido.
-          Lo siento – levanto unas de sus manos, tapándose la cara-. No quiero enojarme, pero
-          Oye no te sientas mal.
No sé que me ocurrió. Mis dos manos apartaron su mano sobre la cara, lo acaricie. ¿Por qué lo hago? No lo sé, pero fue un impulso erróneo, hasta me di un golpe mental, pero fue demasiado tarde. Sebastián me miro como cachorrito perdido y me abraso. No puedo decir que me molesto, porque no fue así, es más me gusto. Separo su cara de mi hombro y acerco sus labios en los míos, me puse en blanco. Primero fue suave y tierno, un beso con dolor y en busca de sanación, yo no me retire, es mas lo seguí; no quería parar. Me subió de un golpe a la mesa, donde me senté y abrí mis piernas para que él se pudiera acercar más, así los besos se convirtieron en rápidos y fogosos; una de sus manos subió de mi cadera a los pechos, mientras, que la otra, agarraba mi cabeza. Mi respiración cambio, me agitaba con cada nueva sensación. No sé cuando me quede sin remera y pantalón, pero si cuando yo le sacaba su ropa mientras que besaba su cuerpo con lengua y boca. Él también me besaba los pechos, mientras que unas de sus manos me estimulaba tocando mi entrepierna; en un  primer momento,  lo pare me daba vergüenza. Al  final cedí. Me  deje llevar, aunque, en un rincón de mi mente me decía que esto estaba  mal. En un momento  estábamos completamente desnudos, nuestra única vestimenta era la saliva de ambos, apoyados en la mesa haciendo como conejitos, no era mi primera vez en esto, pero si era mi primera vez en sentirme tan extasiada, ninguno de mis otros hombres (remplazos de Bunkerhead), me hicieron sentir así, no quería que el momento terminara.

















Capitulo N° VI:
El problema de Susy
Odio  que mi  madre no cierre las ventanas y puertas a la mañana, ya que, los ruidos de la calle y de la cocina entran a mi habitación, eso molesto. Lo hace cada vez, que quiere que me levante, me escondo en las sabanas, pero, no hay caso los ruidos llegan igual. Me levanto, tropiezo con varias cosas, siempre me pasa, voy hasta el baño y veo que tengo unas ojeras horribles. Voy hasta la cocina, donde mi madre me esperaba con una cara de poco amigos.
-          ¿Qué ocurre?- sacándome una lagaña que me molestaba.
-          ¿te parece lindo llegar a las ocho de mañana y dormir hasta las cuatro de la tarde?
-          No me parece lindo –dije mientras que me tomaba algunas galletitas, tenía mucho hambre.
-          ¿Dónde estuviste hasta esa hora? La fiesta terminaba a las seis de la mañana- ¡mierda!, ¿qué le dijo?, no puedo decir “bueno mama, anoche estuve con mi tutor teniendo sexo”, eso provocaría un escándalo en la comunidad. Soy de hacer quilombos, pero, nunca tan graves.
-          Anoche… anoche, me quede dando vuelta con los chicos y se me hizo tarde. Perdón, tendría que haberte mandado un mensaje o llamado.
-          Mmm… no sé, no sé. Contigo las cosas siempre son oscuras, nunca claras.
-          Bueno, no seas tan exagerada, ahora cébame unos mates viejita.
-          Dios mío, que voy hacer contigo hija.
-          Nada.
Evidentemente zafe, pero, ahora qué hago con Sebastián no pude elegir alguien con menos problemas para acostarme. ¿Por qué lo hice? ¿Cómo hago para verle la cara? ¿Esto hará que meta en problemas grave? ¿Si se lo cuento alguien? No, no puedo hacer eso, tendría muchos más problemas. Lo único que tengo claro, es que tuve sexo con mi tutor y que estoy en un aprieto. ¡Mierda!
-          ¡Rosy!
-          ¿qué?
-          Te llaman por teléfono.
-          Hay voy- camine hasta donde estaba mi madre, con una cara de feliz cumpleaños. Hice una mueca, para saber quién era y mi madre levanto los hombros en señal de que no sabía. Tome el tubo del aparato-. Hola, ¿Quién es?
-          Soy yo, Sebastián – un sudor frio paso por mi frente.
-          Hola. ¿Qué necesita?
-          Veo, que tu madre está al lado. Necesito hablar contigo de lo que paso anoche.
-          No, está bien. Eso no fue nada.
-          Estas locas ¿Cómo no fue nada? Lo hice contigo. Una de mis alumnas.
-          Está bien, hablaremos en la escuela.
-          No. Debe ser en algún lado diferente.
-          ¿por qué?
-          Puede ser peligroso.
-          Ok, entonces dónde.
-          Hoy en mi departamento, tipo diez de la noche. ¿te parece?
-          Bien, llevare los deberes- disimulaba para que mi madre, no se diera cuenta-. Chau.
-          ¿Quién era? – dijo mi madre.
-          Mi tutor, quiere que haga unos deberes que me dio para el lunes.
-          Ah, pensé que era algún chico que te gustara.
-          ¡Hay madre!
Esa tarde me quede escuchando música, pensando. Realmente no quería ir hablar con él, me sentía muy mal para verle la cara. Seguro me dará una sarta de explicaciones, dirá que está muy arrepentido de lo sucedido y yo  no sé la causa, pero, no quería escuchar eso. Tipo seis de la tarde, después de ver los Simpson, vino Susy. Nos fuimos a mi habitación parecía paranoica, miraba a todos lados.
-          ¿qué pasa? ¿Qué sucede? ¿por qué estas así?
-          Tengo que pedirte un favor.
-          Dime ¿Cuál?
-          Quiero que me acompañes al médico…
-          ¿por qué?
-          Rose… creo, creo que estoy…
-          ¿Qué estas qué?
-          Embarazada-  agacho la cabeza por la vergüenza, yo por la impresión caí de espalda, me parece que puse los ojos como plato.
-          ¿cómo? ¿con quién?
-          Fue hace unos meses conocí a un chico mayor, llamado Gabriel, nos gustamos y empezamos a salir. Después de unas semanas empezamos a tener sexo, pero no nos cuidamos y hace por lo menos dos meses que no me viene.
-          ¿Qué?
-          ¡Por favor no te enojes!
-          No estoy enojada, solo sorprendida. ¿y donde esta él “supuesto padre”?
-          No  lo sé. Desde que le conté esto no responde mis llamadas, mensajes, no me quiere ver.
-          Bueno, cuando quieres ir …
-          Tengo turno para el martes a la mañana. ¿Qué haremos? No puedo decírselo a mis padres.
-          Déjame pensar.- dije mientras recorría mi habitación- lo tengo, ese día haremos que vamos a la escuela, pero nos escaparemos. No tenemos, muchas faltas.
-          Está bien. Gracias amiga, te amo.
-          Yo también te amo- le abrase con fuerza.






Capitulo n° VII
Otra Noche Más:
Con la impresión de que iba hacer tía postiza y  el miedo que me daba enfrentar a Sebastián, caminaba por las oscuras calles de la ciudad, disfrutaba en lo general de las noches, pero, no encontraba ninguna luz. Después decir a mi madre que iba a la casa de Susy, me puse una campera, porque, a pesar que era primavera hacia frio. Estaba llegando  a el departamento, note que él me estaba esperando en una de las esquinas, levante una de mis brazos en señal de saludo, el corrió hasta donde yo estaba, me agarro de unas de mis manos y me llevo hacia adentro, sin decir nada. Entramos, al departamento y comenzó la charla, mientras, que de fondo se escuchaba shakira.
-          Ciertamente estoy descolocado, yo no sé, porque hice lo de anoche.
-          Somos dos. Yo nunca pensé en acostarme con mi tutor.
-          Mira, no sé que quieras hacer.
-          Yo nada, me gustaría que guardemos esto en secreto.
-          Segura, pareciera que estoy abusando de una menor.
-          Si quieres te denuncio en la policía.
-          No, eso no.
-          Jajjaja, eres tonto.
-          Bueno, si ya está todo dicho, así que me voy – me levante y agarre la campera.
-          Espera, quédate.
-          ¿Eh?...
-          Si, quédate. ¿comiste?
-          No, no todavía no cene.
-          Yo estoy preparando unas pizzas. ¿te gustan?
-          Me encanta, pero…
-          Vamos, no hay nada de malo unas pizzas…
-          Mientras que no tengan algún liquido de la verdad.
-          Jajjaja, no seas idiota.
-          Ok, pero quiero una con huevo.
Mientras que el cocinaba, yo buscaba un CD diferentes, cuando encontré la colección completa de Guns and Roses, casi grito cuando veo al Live 87-93, no pude evitar poner “Welcome to  the Jungle” y cantar casi a gritos “ In the jungle/ welcome to the jungle/ feel my, my, my serpentine /In the jungle /welcome to the jungle /watch it bring you to your knees ,knees” .
-          Jajja, ¿Qué haces?
-          Huy lo siento, este tema me encanta.
-          Lo veo. Che, pero veo que cantas muy bien.
-          ¿sí?  Mucha  gente lo dice.
-          Cantaste “ My Inmortal” y parecías un ángel.
-          Realmente exageras. Se cantar, porque  mi vieja es profesora de canto, ella me tomaba en forma de experimento.
-          Pero, nunca pensaste en ser cantante.
-          No.
-          No parece, que nunca lo pensaste.
-          No, yo realmente quiero ser médica – me vio de forma rara.
-          En serio.
-          Si, por qué no.
-          Debes saber que sos rara.
-          No es algo nuevo.
-          Me lo imaginaba, ven que ya están lista las pizzas.
Durante la cena, conversamos de política, música, problemas sociales. Muchas veces lo vi reflexionando sobre las cosas.  Dijo que pensaba como adulta, yo nunca lo había pensado, ya que, la mayoría de las personas me tratan como delincuente. Sus  ojos se cruzaron con los míos muchas veces, eso hacía que mi corazón saltara y se agitara. Me puse a lavar los platos, me parecía justo, él había cocinado, sentí sus ojos en mi espalda; limpie rápido para poder irme, tenía muchos nervios por la situación.
-          Bueno- dije mientras que me secaba las manos-, gracias por la comida, pero es hora de irme. 
-          Ok, deja que te acompañe hasta abajo.
Los dos agarramos los abrigos y caminamos hacia la puerta en silencio, cuando estaba atravesando la puerta,  el me jalo del brazo y me hizo entrar de un empujón. Me beso, más fuerte que la vez anterior e igual forma me toco. Lo terminamos haciendo detrás de la puerta y en la cama. Realmente, mi cabeza perdió todo conocimiento solo podía escuchar el CD de los Guns que sonaban de fondo, parecía que me penetraba y besaba al ritmo de las canciones, sentí que era suya.
















Capítulo VII:
Amigos son los amigos:
Era martes y con Susy nos escapamos de camino a la escuela, para ir al consultorio, este quedaba a unas veinte cuadras y teníamos turno para las ocho y media, así que tuvimos que apurarnos. Cuando, entramos era el típico consultorio médico, lleno de carteles de horarios de ginecólogos, nutricionistas, psicólogos, etc. La secretaria, una mujer de unos 40 años,  nos pregunto el nombre para la reserva y  la paga del médico. Mientras  esperábamos  Susy se puso muy nerviosa, no sabía cómo calmarla la abrase, le frote el hombro, contaba cosas graciosas, pero nada funcionaba. Termine con los brazos cruzados mirando al suelo, pensando en boludeses. Por fin, nos toco.
-          Buenos días- dijo una mujer.
-          Buenas- dijo las dos.
-          ¿Cuál de las dos se va  atender?.
-          Yo- dijo Susy.
Después de eso, empezó un cuestionario  sobre ¿Cuándo fue la última relación que tuvo? ¿ la última menstruación? ¿Qué síntomas tenia? Reviso su panza, su corazón y luego de varios minutos de examen y la espera de lo que parecía un test de embarazo, se determino  que estaba  embarazada de unas seis semanas aproximadamente. A las dos pareció caernos el mundo, no sabía qué hacer o que decir, parecía que la médica me  hacia mímica, ya que la vos estaba en off. Nos dio muchos papeles con análisis, estudios y visitas a otros médicos. Susy se veía desorientada, tenia diecisiete años que iba hacer con un bebe a esa edad. Las dos nos sentamos en una plaza, agarradas de las manos, sin decir nada nos transmitíamos calor, porque las dos estábamos frías.  Se hizo la hora de volver a casa, no queríamos separarnos, pero lo debíamos hacer.  Llegue a mi casa pálida, lo que a mi madre le provoco un susto, me tomo la presión y la tenia baja; hizo que comiera algo salado, saque mi celular de la cartera y note que tenía varios llamados de los chicos y de Sebastián, pero no conteste a ninguno, solamente me bañe y dormí casi todo el día.
A la mañana siguiente, caminaba muy despacio hacía la escuela, cuando en una de las esquinas vi a un chico escondido detrás de una pared mirando en dirección al edificio. Me llamo la atención ya que parecía un gótico, esos los que les gusta a Susy, parecía salido de la película “entrevista con un vampiro”, pero no era muy lindo. Pasando por delante del él, me vio dos veces, sentí que me conocía. Entrando en la escuela, me interceptaron Dogo y Clau que me hicieron un cuestionario de preguntas de por qué habíamos faltado ayer. Por lo que le conteste, que no tenía ganas de verle la cara a mi tutor y mucho menos hacer trabajos pesados, así que le propuse a Susy que me acompañara. No podía decirles la verdad, esta última me lo había prohibido.  Note en aula, que Susy no había venido, me dijo, Bunkerhead que le mando mensaje para avisarle que se sentía mal.
Ya en el descanso, subí  a unos de los arboles de la escuela para estar sola y pensar. Ya había pasado dos días de última vez que vi a Sebastián, lo cual me parecía una eternidad, extraño o no me él me empezó a gustar y mucho, se que todavía estoy enamorada de Bunkerhead y él de Ámbar, solo fue para pasar el rato. Además, hace muy bien el amor. Soy una pervertida.
-          ¡Hey, tú!- grita alguien desde afuera.
-          ¿Quién eres tú?- le pregunte cuando lo pude divisar, era el joven gótico.
-          Podemos hablar unos minutos.
-          ¿por qué?
-          Tú eres amiga de Susy ¿no?
-          Si.
-          Bueno yo soy Gabriel,  te conozco por varias fotos.
 Camine  por unas de las ramas del árbol que traspasaban la pared del colegio y salte. Ya en el suelo y enfrente del idita que había dejado embarazada a mi amiga, me dio una rabieta que termino en una piña en la cara de este último.
-          ¿Qué haces? – grito él cuando estaba en el suelo, tratando de acomodarse la mandíbula.
-          Lo que te mereces escoria.
-          Para, para – decía mientras le pegaba con patadas.- escucha.
-          ¿qué quieres que escuche?
-          Mira, se que me mande una cagada.
-          Cagada le arruinaste la vida a mi amiga.
-          Ya lo sé. Tengo que hablar con ella.
-          ¿para qué? ¿para arruinarle la vida de vuelta?
-          No, no. Quiero enmendar lo que hice.
-          ¿Cómo?
-          Le voy a proponer casamiento y me hare cargo de él – por unos segundos me quede helada, mi mente trataba de configurar lo que decía este chico-. Él problema, es que no puedo ir a su casa, tengo demasiado miedo.¿ Te puedo pedir un favor?.
-          ¿Cuál?
-          Necesito hablar con ella a solas, tu no podrías traerla al parque hoy a la tarde.
-          Lo hare, por el bien de ella y su hijo- pero lo agarre de la remera y le dije- pero, si la dañas de vuelta esta ropa te servirá para tu funeral entendiste.
-          Sí señor.
-          Así me gusta.











Capitulo IX:
¿Celos?
Estaba terminando la tarea asignada la semana pasada por Sebastián, que era borrar mis lindo dibujos del director que había hecho en la pared trasera de la escuela el día que él viejo cumplió  no se cuanto años de educador. Escuchando música por el mp3, a parece mi tutor-amante. Su cara parecía seria y como me iba a reprochar algo.
-          Hola Señorita Antonini- me decía así cuando me mandaba algún moco.
-          Hola “Señor”- lo dijo con un tono militar.
-          No hagas eso.
-          No me digas que no resulta cómico el saludo militar.
-           ¿donde estuviste ayer?- guau  realmente fue al grano.
-          En si, en ningún lugar especial, no tenía ganas de venir así que me escape.
-          Te paree bonito.
-          Si.
-          Realmente pensé que te había pasado algo, ya que, ni siquiera contéstate mis llamadas y mensajes.
-          No tengo la obligación, no somos novios o algo parecido.
-          ¡Soy tu tutor escolar!.
-          ¡No quiere decir que seas mi padre¡ – ya nos estábamos gritándonos.
-          Eres una pendeja.
-          Eso siempre lo supiste antes y después de acostarte conmigo. Además, no eres nadie para decirme que hacer. Suficiente que te aguanto con esto del “buena chica”.
-          Vamos a mi oficina,
-          No, no quiero. Tengo una cita y me tengo que ir.
-          Tú me acompañas – dijo mientras me agarro de la muñeca derecha, hice fuerza hasta que me pude soltar. Ya libre de él corrí hasta la salida de la escuela, sin antes agarrar mis cosas. ¿Quién se creía él para tratarme así?
Enfurecida me encontré con Gabriel para ir al parque cerca de la Susy, donde ella nos estaba esperando. Los deje solo apenas los encontré, tenían que hablar solo y tendido y yo no podía interrumpir, me senté a unos cinco bancos de distancia donde me puse a leer un libro, que me regalo mi tío, se llama ghostgirl, algo entre tenido y cada vez que estaba aburrida lo leía. Sabía, que estuviera lejos era algún tipo de apoyo de esos dos idiotas. Viendo de reojo que las cosas iban por buen camino, me levante y me fui. Trataba de distraerme con cualquier cosa para no pensar sobre la pelea de esta tarde, buscaba canciones para cantar y miraba vidrieras.  Estaba por cruzar la calle cuando me percate  que en la vereda de enfrente estaba Sebastián con su novia. Un dolor me atravesó la espina, me irrite y tenía ganas de correr hacia donde estaban para encararlos. Reflexione, la amante era yo y la que tenía que pedir justificaciones no era yo, sino Ámbar. No cruce, preferí ir por la misma calle que estaba, para que él no notara mi  presencia.
Llegue a mi casa  con los ojos a punto de llorar, note que no había nadie, seguro que mi madre estaría en el conservatorio, me cocine algo rápido. Me negaba a pensar en la escena, yo no podía llorar por un hombre. Mi mamá, siempre me lo dijo “llora por los que se fueron, por dolor, porque te fue mal algo en el trabajo, pero, nunca llores por amor o un hombre, porque eso es inútil”. Ya lo había hecho por Bunkerhead, no lo iba hacer por mi tutor. Tengo que mentalizar: odio tutor, tutor no es nadie, no esto celosa. Espera ¿yo estoy celosa? Eso jamás, jamás…
Escuche de la cocina “sonó, sonó me voy al bar de Moe”, era mi rigtone de llamada corrí hasta la sala de estar, para buscar mi celular, lo agarre, era una llamada desconocida.
-          ¡Hola! – dije agitada.
-          ¡hola! – no sé de quién era la vos.
-          ¿Quién es?
-          Soy yo, Sebastián.
-          ¿Qué haces llamándome? – después de estar con su novia, me llama.
-          Nada, solo quería disculparme.
-          ¿de qué?
-          Por lo de hoy.
-          Mira, no importa lo que paso hoy, lo que me irrita es que me llames como si fuéramos algún tipo de pareja.
-          Ya lo sé… pero…
-          No quiero saber nada de ti.  Tú solo eres mi tutor, nada más. Solo porque lo  hicimos no cambia las cosas. Además, tú ya tienes novia.
-          Escúchame…
-          No, no quiero. Volvamos a nuestra relación de tutor- alumno. Ahora me tengo que ir Adiós.










Capitulo N° X:
“Aquí no”
Ciertamente  la relación entre Sebastián y yo se enfrió totalmente. Sabía  que era por mi culpa, pero no iba a dar el brazo a torcer, como buena chica nacida bajo el signo de acuario, aunque, me moría con ganas de hablarle, era mejor no hacerlo ¡yo tenía razón!. Pasado una semana del la discusión, tuve que ir a la oficina de él, para buscar más tarea, estaba sentado leyendo una novela de Stephen King  “Carry”, por un momento pensé: espero que no pienso que soy alguna chica con poderes destructivos, por eso lea tal libro para instruirse.
-          Necesito que vallas almacén de la escuela – dijo con frialdad sin levantar la mirada – y acomodes y tire los libros que tengan más de tres décadas.
-          ¡Ok¡ –dijo con el mismo ímpetu.
El almacén  se ubicaba dentro del edificio, pero él más alejado y viejo de aquí, pero, para rematar  las cosas, se decían que había fantasmas. Que es a lo único que tengo miedo. A pesar de que me carcomía la cabeza, por las historias de terror, camine hasta el lugar, al entrar vi que el lugar estaba completamente lleno de bolsas y interiormente se ubicaban los  libros, y por la forma que estaban se veía arruinados. No sé si era por el ambiente, que era un cuarto húmedo y bastante sucio,  pero,¡ yo estaba  aterrada!.  ¿Por qué guardarían estos libros en un lugar tan sucio? ¿Por qué me envían a mí a este lugar? ¿Será verdad lo del estudiante que se murió? No, no debo pensar en fantasmas, no existen, no existen.
 Repentinamente  se escucha un ruido, se cierra la puerta y se apaga la luz; intento abrirla y no puedo, me desespero y empiezo a gritar, pero nadie viene a socorrerme. Era la primera vez  en mi vida que sentí tanto terror y soledad, no había nadie y en el cuarto parecía que había  gente que me susurraba, caí sobre mis piernas y me agarre de las mismas, formado un feto me puse a llorar. Escuche que alguien venia corriendo, la puerta se abrió de un golpe, era Sebastián. Estaba agitado, cuando me vio en el suelo, camino hacia a mí y se tiro en el suelo para abrasarme, yo abrí mis brazos para recibirlo.
-          ¿Estás bien?- dijo sobre mi hombro.
-          ¡No!, ¡estúpido  tengo miedo!.
-          ¿qué?
-          Le tengo miedo a los lugares oscuros, hay fantasmas. – sonó como si tuviera cinco años, pero no pude evitarlo.
-          ¡Tranquila!- la puerta se volvió a cerrar- ¡mierda¡ se cerró con el viento.
-          ¡No, no fue un fantasma!
-          ¡Que no es un fantasma! ¡fue culpa del viento! Tranquila, veré si puedo abrirla.
-          No, no quédate conmigo. ¡Tengo miedo!
-          Ok, ok me quedare a tú lado.
Durante varios minutos nos quedamos abrasados, hasta que él recostó mi cabeza sobre su pecho, era confortable y suave, pude tranquilizarme y descansar. Él comenzó acariciarme el pelo, la cara, la sien formando círculos, pero, se detuvo en mi oreja,  mi punto sensible, jugueteaba con ella con el dedo. Con la otra mano, elevo mi cara y me beso, no pude negar o alejarme yo también lo quería, ni siquiera pude decirle “aquí no”.  Comenzamos a sacarnos la ropa, el me toco en partes que nadie lo había hecho, sin darme cuenta lo estábamos haciendo en el suelo.
-          Lo siento- dijo él mientras me penetraba, me causo gracia, no parecía que lo “sintiera”- no quería, que me odiaras.
-          ¿por qué no quieres que te odie?- pare de hacer los movimientos.
-          No sé desde cuando, pero, me gustas mucho.
-          Estamos iguales- comenzamos hacerlo más apasionadamente.

















Capitulo N° XI
Enemigos:
Las semanas pasaron, esos días fueron bastante rápidos, ya que, mi tiempo se dividía entre los médicos que tenían  visitar Susy: alergista, análisis, su ginecóloga, etc.  La mayoría de las veces sacábamos el turno a mi nombre, puesto que Susy tenía miedo que alguien se enteraba del problema. Gabriel,  la acompañaba muy poco, pues,  la mayoría de las veces trabajaba o estaba estudiando en la facultad. La otra parte de mi tiempo, eran citas secretas  con Sebastián, por lo general eran  de noche o tardecita en su departamento. Me explico el día que se había encontrado con su ex-novia era para finalizar las cosas, no lo quise demostrar, pero estaba muy feliz. Pero eso nunca dura mucho.
Salía del “Hangar”, el estudio casero que había hecho mi tío, para grabar su música. Estaba cerca de un Shopping  y como me quería comprar unos jeans nuevos, fui a ver si alguno valía la pena. Subiendo las escaleras mecánicas, vi a una figura conocida, era Catalina. Doblaba mi cara para poder seguir mirando, porque, la escena estaba equivocada o ella le estaba metiendo el cuerno a mi amigo. La seguí, por casi todo el lugar, lo cual detecte  que iba con un chabón alto, rubio, de ojos claro y formado  al estilo americano. Se besaban y jugaban como si fueran novios de hace rato, eso me molesto ¿porque hace eso?  Tenía que contárselo a Bunkerhead, pero, ¿Cómo?  Todos sabemos que, si nos metemos dentro de una pareja, lo que salimos dañados somos los amigos. En general, prefieren creer a sus novia/o, que los terminan dañando. Pero, tengo que hacer algo, esa yegua no puede jugar con los sentimientos de Bunkerhead, era muy buena persona, un poco tonto, pero bueno. 
A la mañana, siguiente busque  a Sebastián, era una vos mayor, él me aconsejaría sobre el asunto.  Lo encontré, en su oficina analizando, otros casos problemáticos; como lo vi muy ocupado, no quería molestarlo. Esperaría hasta que terminara, así que puse a dar vueltas en círculo frente a la oficina, mucha gente se me acercaba para preguntarme que me pasaba, se iban cuando veía mi cara.
-          ¿qué haces aquí?- dice Bunkerhead, que pasaba por el pasillo.
-          Haaa- ¡mierda ¿por qué el esta aquí?!
-          ¿Qué sucede? Viste un fantasma.
-          No, no. Solo estaba distraída.
-          Jajaj, ¡tonta! – dice él mientras que me da un golpe en la frente, cosa recurrente entre los dos.
-          ¿Estas esperando al demonio?
-          Algo así, mejor dicho  al ogro – mientras que imitaba la caminata de un ogro y hacia gesto con la cara.
-          ¿Qué clase de ogro esperas? Señorita Antonini – dijo Sebastián.
-          Kyaaa- salió de mi boca.
-          Jaja, realmente la asusta Señor Reno- dice Bunkerhead, abrasándome con solo brazo.
-          Bueno, señorita Antonini ¿Qué quiere?- me agarra de un brazo y me saca de un tirón de los brazos de amigo, para hacerme entrar a la oficina. Este último, quedo totalmente descolocado, mientras, que el primero, ciertamente parece un ogro, parecía enojado.
-          Hey, ¿Qué te pasa?- le dije.
-          Nada, solo que te vi con …
-          ¿estás celoso?
-          No.
-          Estas celoso, estas celoso, estas celoso-  empecé a catarla como niña chiquita, me hacia recordar a la película miss simpatia. El se levanto de la silla y me dio un tremendo beso.
-          Si. ¿y qué?
-           ¡He, ha!.- me dejo sin palabras.
-          Eres como una niña chiquita o alguien te dejo sin palabras.
-          ¡Malo! – con él solo me comportaba como una nena chiquita, esa faceta mía no era muy conocida para mi, solo se la mostraba a él.
-          Ahora, ¿Por qué estás aquí?
-          …- lo pensé bien, si le contaba que quería que Bunkerhead rompa con su novia, porque, ella le mete los cuernos. Puede que lo  malinterprete y piense que lo hago para estar con él. No le podía contar el problema- no, por nada solo quería verte un ratito.
-          Ok, quédate pero no hagas nada  malo.
Me quede un ratito y me fui. Ahora tenía más dudas, ¿Qué podía hacer? Esa noche me lo pensé bien, la única repuesta que encontraba era encarar a Ámbar y decirle que se lo diga ella. Creo, que es lo más correcto.
 En unos de los recreos, me la encontré con sus amigas:
-          Hola Catalina- le dije, ella me miro como diciendo “¿y esta que quiere?”- necesito hablar contigo a solas.
-          Ok.- fuimos detrás de la escuela, ahí siempre había poca gente.
-          Mira…, yo te vi el otro día en el Shopping.
-          ¿y?
-          Bueno… tú estabas muy amigable con otro chico, que no era Bunkerhead.
-          ¿y qué quieres que haga?
-          Solo que seas sincera con mi amigo.
-          Jajajja, ¿sincera?
-          Si.
-          Aquel chico, era un “amigo” seguro que miraste mal.
-          No mire mal. ¿Quién te crees que eres?
-          Escucha, a mi no importa ser fiel. Pero ¿tú seguro quieres que me peles?
-          No, eso no. Yo quiero que mi amigo se feliz.
-          Feliz… feliz contigo. Piensas que soy idiota, que no me di cuenta como lo miras. Lo mucho que te gusta.
-          Eso no…
-          Atrévete a decirme qué no.
-          Eres muy egoísta.
-          Puede ser, pero tú eres igual que yo. ¡Puta!
-          No me compares contigo ¡bruja  prostituta!!
-          ¿Cómo me llamaste?
Después de eso, no comenzamos a pelear, en esto yo era superior. Escuche gritos y corridas, pero estaba encarnizada en pegarle a está mujerzuela.  Hasta que sentí que alguien me jala hacia atrás, me da vuelta y me cachetea. Cuando logro tranquilizarme, me doy cuenta de tres cosas: la primera, es  que la mayoría de escuela estaba con nosotras, la segunda, que el que me separo y me golpeo fue Sebastián y por último, que estaba en problemas.


Capitulo XII:
Desde cuando soy tan odiada:
Estoy sentada en la oficina del director, enfrente mío estaba él, a su derecha el vice-director y a la izquierda Sebastián.  A Camila, se la llevaron a un salón para darle auxilios, mientras, que a mí me dan a dar un buen castigo. A pesar, que ella fue la primera en dar un golpe. Como dice mi vieja “hazte la fama y échate a dormir”. ¡MIERDA! ¡MIERDA!
-          Señorita Antonino, ¿a qué se debe semejante lio?- dice el vice-director. Yo estaba entre decir la verdad o callarme.
-          Eso es un problema mío ¡señor¡- decidí  callarme… por ahora.
-          Siempre es así, te haces la fuerte en los momentos críticos – dijo Sebastián.
-          No me hago la fuerte, tenía ganas de pegarle y así lo hice.
-          Estoy harto, de ustedes señorita Antonini- grito en director. ¡realmente estoy en líos!- pero, esta la última vez que lo haces  en mi escuela.
-          ¿Qué quiere decir eso? – dije.
-          Te someteré a un juicio escolar, para que te expulsen.
-          Alberto, no es algo definitivo…- dijo el vice al director.
-          Está bien- dije.
-          Por  el tiempo que arme el comité, tendrás la puerta de la escuela cerrada para ti.
-          Ok – quería llorar, pero no le daría el gusto.
Quede sola un rato con Sebastián.
-          ¿por qué  no te defendiste?
-          No tenía el por qué.
-          ¿Por qué le pegaste?
-          No crees que no son muchos “por qué”.
-          No te hagas la graciosa.
-          No sé, porque le pegue solo me dio la gana.
-          Tú no eres así.
-          ¿Qué sabes tú de mí?
-          ¿estás enamorada de Bunkerhead? – dijo como el que no quiere la cosa.
-          No es problema.
-          Entonces, porque casi mataste a unas de tus compañeras y novia del susodicho.
-          Esa chica, no es compañera mía.
-          Estas imposible, no ves que te expulsaran de la institución.
-          Eso es algo que pasaría tarde o temprano.
-          ¡Rosa!
-          No voy a dar el brazo a torcer. ¡déjame en paz!
Sebastián se fue enojado de la dirección, cuando entro Bunkerhead, con Clau y Dogo.
-          ¿Qué hiciste? – me dijo Bunkerhead, tomando de las ropas.
-          No, hice nada.
-          ¿Por qué le pegaste?
-          ¡Eso no es de tú incumbencia¡ - ya no le podía decir que la había visto con otro hombre, ya no me creería mas. Solo me quedaba mentir, no para protegerla a ella, sino a él. Ahora me doy cuenta de mi error.
-          Casi matas a mi novia y yo no tengo que meterme.
-          Nunca pensé que llegarías a este extremo – dijo Clau- sabia que te gustaba  Burker, pero jamás pensé que seas tan egoísta Rosa.
-          Pienses lo que quieran ¡carajo! – esas palabras se me dolieron.
Cuando estaba a punto de llorar, cayeron mis viejos. Estaban enfadados, escucharon al director, pidieron disculpas, aceptaron lo que dijo la autoridad y me llevaron hasta casa. Donde quisieron sacarme la verdad, yo podía decírselos, pero soy demasiado orgullosa para hacerlo. Los gritos y sermones, se ampliaron   cuando mi vieja trajo unos papeles de obra social mía, que decía todos los análisis y estudios de embarazos que supuestamente me había hecho. Claro que no eran míos, pero yo había prometido, a Susy, no decir nada así que también escondí esa verdad.  Ahora, estaba sola y  nadie creía en mí.






Capitulo XIII:
El Golpe:
Sentada en un pupitre en el medio de una ronda, llena de personas que parecían odiarme, me estaban leyendo todos mis errores: la ves que le escribí “aburres viejo puto”, al profesor de historia; cuando agregue una pastilla para cagar a la profesora de matemática, todos mis dibujos, frases y  letras memorables en la pared de la escuela, entre otras cosas. Ciertamente, me sorprendió la capacidad de acordarse de tanto, solamente me molesta que solo me nombren a mí. En la mayoría, estuve acompañada y no siempre era la cabeza dirigente, pero es como dice mi madre: “hazte la fama y échate a dormir”.  Cuando el director término de decir todo aquello, casi estaba dormida en la silla.
-          Buena, una cuestión más.
-          Si digo, mirando de re ojo.
-          Puede ser que usted este embarazada – mi  cara se helo.
-          ¿Cómo?
-          Si, su madre ha llamado preguntando que si la veíamos rara y nos comento lo de los médicos.
-          … - agradecía que mi madre, Sebastián y Susy no estuvieran. Aunque, sabía que cuando terminara esta sección, la escuela entera se iba esparcir que yo estaba embaraza. Porque varios de mis compañeros, estaban  sentados en la ronda. Sabía que no podía mandar enfrente a Susy, ya que, estar embaraza significa ser expulsada y yo estaba un paso afuera- ¿y si lo estoy?
-          Señorita Antonini – dijo con severidad el director- ¿usted sabe qué significa?
-          Si estoy embarazada es problema mío, no de usted.
-          Valla afuera hasta que decidamos que hacer.
Cuando iba saliendo afuera, note que varios de mis compañeros estaban mandando mensajes. Estoy segura, que la mayoría de la escuela sabia. Respire hondo y Salí.  Camine por toda la escuela, estaba la mayoría en clase, creo que la mía no, porque la profesora de biología, que nos tocaba hoy se encontraba en el juzgado. Decidí ir al techo a tomar un respiro, ahí nadie va por las escaleras que son muy viejas y parecen que se van a caer, pero, con mi ex­­­­­­­­­- amigos íbamos en las horas libres.  Note que por un pasillo contrario venia Sebastián, me escondí no quería hablar con él. ¡por el momento!.  Subiendo por las escaleras,  escuche unos gritos, apure el paso.
-          ¡zorra! ¡Di la verdad¡- era la vos de Susy.
-          ¿Qué quieres que diga?- grito Camila.
-          Tú sabes que Rose, te pego por algún motivo, confiesa.
-          Basta – dice Bunkerhead- no te das cuenta, que la culpa la tuvo Rose.
-          ¡Traidor! - grita Susy- ella es tú amiga de la primaria y no le crees.
-          ¡Tranquilízate! – comenta Clau- tú sabes que Rose, le gustaba Bunker… seguro le pego por celos.
-          Ella no es así.
-          ¡Basta! – grite. Todos me miraron, cuando descendía de las escaleras.
-          ¿Qué haces tú aquí? – me dice Camila.
-          Pensé que no había nadie y vine.
-          Rose – dice Susy, corriendo hacia mi lado.
-          ¿Qué haces tú aquí?- dije pensando en su embarazo y la peligrosidad de las escaleras- ¿ hay varios metros de aquí al suelo.
-          Es que…
-          No hay que, la próxima ten más cuidado.
-          ¿Qué piensas hacer? – comenta Camila- ¿pegarnos?
-          Deja el teatro, yo no vine a nada de eso.  Solo quería tomar un descanso.
-          ¡Me conto un pajarito!-  proclama Camila - ¡que estas embarazada.
-          ¿qué?- preguntaron Clau y Bunker.
-          Los chismes correr, rápido. Si, es así ¿a ti que te influye?
-          Nada, solo que quería saber que además de bruta, eres media “rápida”
-          ¿Eso en serio? – dice Clau, mirándome a mí y Camila.
-          Eso dicen -  conteste.
-          ¿Por qué nunca puedes ser sincera?- dice bunker.
-          Me creerías si te dijo “no”, Bunkerhead.
-          ¿Cómo? – dice Susy, saliendo del asombro.
-          No, se parece que llego a los oídos del directo que visite médicos y piensan que estoy embarazada. No te debes preocupar Susy, no es nada.
-          Claro, no es nada para un persona tan rápida-  me dijo Camila, acercándose a mi y señalándome.
-          ¡TURRA! – dice Susy- ella no es rápida. ¡La que está embarazada soy yo!.
-          ¿Qué? – dijeron todos.
-          Si ella me protegió mi nombre para que nadie en la escuela se diera cuenta. ¡puta!
-          ¡Nadie me llama  puta! – grita Camila abalándose contra Susy.
-          ¡basta que se van a caer! – les grite, al ver que se pegaban, temiendo que se cayeran al suelo. 
Clau y Bunkerhead estaban tratando de reformular las palabras de Susy, cuando ella le estaba pegándose con  su novia. Vi que se estaban por caer, las agarre a las dos de los brazos empujándolas hacia adelante, yo quede a cinco centímetros del bordo. Dando me vuelta, para ver cómo había caído Susy, perdí el equilibrio. Escuche  los gritos de los chicos, di vuelta mi cara para ver que sucedía, se habían deformado por el terror, no podía hacer nada para cambiarlas, ya que, estaban cayendo. Me dije a mi misma ¡Mierda! y  sentí un profundo golpe en mi cabeza y después todo se quedo en negro.

Capitulo XIV:
¿Mi ángel guardián?
Me duele todo el cuerpo y mucho la cabeza, quiero abrir mis ojos pero me cuesta, lo intento por tercera vez y lo logro. Estaba re costada en una camilla, había una luz que me  iluminaba, disgustaba mis ojos, mire hacia ambos lados tratando de ver alguien conocido, pero solo había oscuridad.  Mi cuerpo se sentía pesado, como si tuviera una piedra gigante de muchos kilos sobre mí, aunque, el dolor era mucho peor sentía fuego, pinchazos de ajugas  y mil cosas más. Hice mucha fuerza y logre levantarme. Comencé alejarme  de la camilla y de la luz, me adentre a la oscuridad, como si algo me empujara. Descubrí  que cuanto más me alejaba de aquel lugar el dolor disminuía, así que comencé a marchar más rápido por la penumbra; cuando vi una puerta que estaba iluminada por una luz roja, que decía “exit”.  Me dirige hasta allí y la abrí. Detrás de la puerta había un estudio de música, se parecía mucho a la de mi tío, pero estaba completamente vacía de aparatos de músicas, las paredes  completamente llenas de frases en ingles, donde la que mas resaltaba era  EL PUNK ES COMO UNA MIERDA AGUADA EN LA SUELA DE TU ZAPATO, ES MEJOR ACOSTUMBRARSE AL OLOR KE TRATAR DE LIMPIARLA”, conocía esas líneas de algún lado, pero mi cabeza no funcionaba bien, este día.
-          ¡Hola nena! – me dice una vos de hombre en Ingles, pero lo más extraño yo lo entiendo como si fuera castellano.  Trato  de ubicarla, pero no logro.
-          ¿quién está ahí?
-          Soy un amigo tuyo desde año.
-          yo no conozco tú vos. ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mi?
-          En si no quiero nada, pero tú necesitas de mi ayuda. Como dice un conocido de aquí, Ricky Espinosa [1]el q nunca estuvo solo no conoce la amistad”.
-          Eso no tiene sentido… ¿además Ricky no puede ser que te haya dicho eso él está muerto?
-          Para mí sí. jajaja
-          Se puede saber ¿Dónde estás?
-          Mira hacia arriba- levante la vista hacia arriba y vi a un joven de unos veinte años con un cacheta de piel color marrón;  unos vaqueros desgatados y unas botas de cuero (estilo motociclista de color negro); cabello color negro corto y peinado en punta, los ojos eran muy oscuros y daba la sensación de ser un loco. Yo lo conocía…
-          ¡¿tú eres Sid Vicious?![2]
-          ¡Bingoo! – me dijo mientras que hacía la forma de una pistola y  me disparaba en el aire.
-          Pero…pero tú, estás muerto. ¿Qué haces en mi sueño?
-          Tres cosas antes de conocernos mejor (va yo ya sé quién eres): primero,  acertaste yo estoy muerto;  Lo segundo,  tú no estás soñado, estas en coma. Tuviste un accidente y ahora tienes una pierna  en la tierra de los muertos y la otra, en la tierra de los vivos y por último, yo soy tu ángel guardián. Mejor, como yo digo Punk Guardián.
-          ¿he?





















Capitulo XV:
El más allá según Sid Vicius:
-          Haber, vamos de vuelta- le decía Sid, mientras que él me explicaba que estaba sucediendo.
-           Sabes nena, esto se está volviendo una mierda. te lo explicare de nuevo – dijo mientras sacaba un porro.
-          ¡Oye!, puedes fumar esto aquí…
-          ¿Qué crees? ¿Qué estamos en algún colegio católico de los años ´70 y no puedes hacer nada? Ponte jodida, el cielo no solamente van las almas buenas, hay espacio para los malditos drogones.
-          Yo, solo comentaba- mientras me espantaba en aire a porro.
-          ¿quieres? – dijo sacando otro.
-          No, gracias.
-          Jodida Nerd. Okey recompilemos tú situación. Estabas en el techo de tu escuela, cuando salvaste a esas dos zorras –en el cielo permiten muchas cosas, si no estoy soñando-. Te hiciste puré en el suelo, lo cual provoco que quedaras media muertita. Ahora, tú cuerpo se está debatiendo la entre la vida y la muerte.
-          Esa parte, ya entendí pero tú ¿Qué cortas aquí?
-          Yo, soy tú ángel.
-          No entiendo como un músico de Punk, muerto hace unos 30 años (a causa de una sobredosis) pueda ser mi ángel  de la guarda. No tendría ser algo, como un niño o un niña con aspecto angelical, arpa y toda esa mierda y no, alguien que se viste de vinilo.
-          Eso se llama discriminación.
-          A las pelotas, si eres mi ángel  ¿Por qué no evitaste que cayera?
-          Eso es que tú quieres, se le llama salvavidas.
-          Me estás diciendo, que los ángeles no te ayudan en eso.
-          No, nena. Solo aparecemos en momentos críticos como estos.
-          No a mi- decía recorriendo toda la sala-no, puede haber tocado un ángel así.
-          Basta, o te mando al infierno.
-          No te das cuenta, que estos es un calvario. ¿Cómo te convertiste en mi ángel? O ¿en ángel?
-          Es una larga historia…
-          Cuéntamela, ya que estoy aquí, tengo que esperar a morir ¿no?
-          Sí, bueno más o menos. Tú sabes que yo provoque mi muerte, y toda la rola con Nancy.
-          Si, lo sé.
-           Bueno, los adolecentes o lo que no salimos de la  adolescencia, se no hace muy difícil ingresar a la casa mayor…
-          ¿Cómo?
-          El cielo…
-          Ok.
-          Así que nos ponen a prueba.
-          ¿Por qué hace eso?
-          La mayoría de nosotros por nuestra edad, cometemos muchos errores y como morimos jóvenes, no tenemos tiempo de enmendarlos. Así, que tenemos que cuidar a seres humanos desde que nacen y hasta su muerte. Guiarlos en secreto. La  mayoría de las veces se producen en los sueños. Si la persona fue buena tú te vas al con el Grande, si se te fue mal te vas con malo.
-          Ósea, que la mayoría de los adolecentes son ángeles guardianes.
-          Algo así. También están los pasaditos de edad como Kurt Cobain o Ricky.
-          Entonces, si yo me muere me convertiré en un “ángel guardián”. Esto sería gracioso, para mi director… yo un ángel. ¿qué pasaría contigo si yo muer…?- no pude terminar la palabra, me pesaba mucho.
-          Supongo, que tú no te convertirías en un ángel…
-          ¿estoy destinada para ir al infierno?
-          No, tú sacrificaste por muchas personas. Así, que tú alma es la que se consideran como pura.
-          Me estás diciendo, que yo soy una buena persona.  Pero soy una adolecente descarriada.
-          Para tú información nena, no lo eres.
-          Todo lo que tenía en la vida, me lo acabas de sacar.
-          No seas dramática, pendeja.
-          Ósea, que acaba de “dar un salto de muerte”. Ya no queda más nada, esperare a morirme. Hay algún Cd de los Guns and Roses, aquí por lo menos.
-          Espera, todavía nada está dicho. Tú puedes regresar a tú cuerpo y vivir de vuelta.
-          ¿para qué? En vida nadie se preocupa por mí.
-          No estoy tan seguro bebe. Sabes “la gente cuenta historias, los punks las viven”
Sid, se levanta al decirme esas palabras, me agarra del brazo  y todo se vuelve oscuro.
 hasta la proxima!!







6 comentarios:

  1. hola jajjaj esta muy buena la historia, eres mala como haces una historia tan buena y aquí en mi país son las 2 y 37 de la mañana y me lo leei todo jujuju soy muy adicta a leer y cuando me meto en la historia nadie me saca, sigue por favor quede muy picada jajaja y me encanto la parte del ángel de la guarda

    ResponderEliminar
  2. me encanto esta historia y sigue escribiendo jajajaj

    ResponderEliminar
  3. hola Evelyn que vaga que es tan tarde leyendo se va a quedar siega

    ResponderEliminar
  4. Que farolito, jujuj y ya estoy ciega.

    ResponderEliminar
  5. jaja, Hubieras parado y despues seguias durmiendo no quiero ser causante de alguna migraña, ajjajaja

    ResponderEliminar
  6. hola eve y farolito, jajajaj hasta ahora pude entrar mi hermano no me ha dado la compu lo tuve que hacer echado pero lo logre, estu87 estoy leyendo Paris esta muy buena y no voy tan adelantada, voy poquito a poco pero lo voy a leer todito, ahora me dijo eve que tu habías puesto este foro guaaaa sigue escribiendo voy a ver si leo algo de lo que pusiste aqui gracias chao

    ResponderEliminar