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sábado, 26 de febrero de 2011

I neeed Somebody (último capitulos)

Capitulo XV:
El más allá según Sid Vicius:
-          Haber, vamos de vuelta- le decía Sid, mientras que él me explicaba que estaba sucediendo.
-           Sabes nena, esto se está volviendo una mierda. te lo explicare de nuevo – dijo mientras sacaba un porro.
-          ¡Oye!, puedes fumar esto aquí…
-          ¿Qué crees? ¿Qué estamos en algún colegio católico de los años ´70 y no puedes hacer nada? Ponte jodida, el cielo no solamente van las almas buenas, hay espacio para los malditos drogones.
-          Yo, solo comentaba- mientras me espantaba en aire a porro.
-          ¿quieres? – dijo sacando otro.
-          No, gracias.
-          Jodida Nerd. Okey recompilemos tú situación. Estabas en el techo de tu escuela, cuando salvaste a esas dos zorras –en el cielo permiten muchas cosas, si no estoy soñando-. Te hiciste puré en el suelo, lo cual provoco que quedaras media muertita. Ahora, tú cuerpo se está debatiendo la entre la vida y la muerte.
-          Esa parte, ya entendí pero tú ¿Qué cortas aquí?
-          Yo, soy tú ángel.
-          No entiendo como un músico de Punk, muerto hace unos 30 años (a causa de una sobredosis) pueda ser mi ángel  de la guarda. No tendría ser algo, como un niño o un niña con aspecto angelical, arpa y toda esa mierda y no, alguien que se viste de vinilo.
-          Eso se llama discriminación.
-          A las pelotas, si eres mi ángel  ¿Por qué no evitaste que cayera?
-          Eso es que tú quieres, se le llama salvavidas.
-          Me estás diciendo, que los ángeles no te ayudan en eso.
-          No, nena. Solo aparecemos en momentos críticos como estos.
-          No a mi- decía recorriendo toda la sala-no, puede haber tocado un ángel así.
-          Basta, o te mando al infierno.
-          No te das cuenta, que estos es un calvario. ¿Cómo te convertiste en mi ángel? O ¿en ángel?
-          Es una larga historia…
-          Cuéntamela, ya que estoy aquí, tengo que esperar a morir ¿no?
-          Sí, bueno más o menos. Tú sabes que yo provoque mi muerte, y toda la rola con Nancy.
-          Si, lo sé.
-           Bueno, los adolecentes o lo que no salimos de la  adolescencia, se no hace muy difícil ingresar a la casa mayor…
-          ¿Cómo?
-          El cielo…
-          Ok.
-          Así que nos ponen a prueba.
-          ¿Por qué hace eso?
-          La mayoría de nosotros por nuestra edad, cometemos muchos errores y como morimos jóvenes, no tenemos tiempo de enmendarlos. Así, que tenemos que cuidar a seres humanos desde que nacen y hasta su muerte. Guiarlos en secreto. La  mayoría de las veces se producen en los sueños. Si la persona fue buena tú te vas al con el Grande, si se te fue mal te vas con malo.
-          Ósea, que la mayoría de los adolecentes son ángeles guardianes.
-          Algo así. También están los pasaditos de edad como Kurt Cobain o Ricky.
-          Entonces, si yo me muere me convertiré en un “ángel guardián”. Esto sería gracioso, para mi director… yo un ángel. ¿qué pasaría contigo si yo muer…?- no pude terminar la palabra, me pesaba mucho.
-          Supongo, que tú no te convertirías en un ángel…
-          ¿estoy destinada para ir al infierno?
-          No, tú sacrificaste por muchas personas. Así, que tú alma es la que se consideran como pura.
-          Me estás diciendo, que yo soy una buena persona.  Pero soy una adolecente descarriada.
-          Para tú información nena, no lo eres.
-          Todo lo que tenía en la vida, me lo acabas de sacar.
-          No seas dramática, pendeja.
-          Ósea, que acaba de “dar un salto de muerte”. Ya no queda más nada, esperare a morirme. Hay algún Cd de los Guns and Roses, aquí por lo menos.
-          Espera, todavía nada está dicho. Tú puedes regresar a tú cuerpo y vivir de vuelta.
-          ¿para qué? En vida nadie se preocupa por mí.
-          No estoy tan seguro bebe. Sabes “la gente cuenta historias, los punks las viven”
Sid, se levanta al decirme esas palabras, me agarra del brazo  y todo se vuelve oscuro.









Capitulo XVI:
La repuesta es solo tuya:
De pronto, Sid y yo estamos  en la puerta de un hospital. Recocía el lugar, porque, aquí había muerto mi abuela materna, por eso, cada vez que mi golpeaba o me pasaba algo grave me negaba a entrar; los recuerdos que me traía este lugar era dolorosos y quería evitarlos a toda costa. Vi que mi guía “espiritual”, me veía muy seriamente.
-          ¿Por qué me traes aquí? – le pregunte.
-          Aquí está tu cuerpo. ¿quieres entrar?- lo pensé por unos segundos.
-          Vamos…
Entramos por la puerta principal, iba aferrada a Sid  que si estaba vivo seguro en este instante le haría sangrar la mano. Él me miraba, diciendo “basta de apretarme” y yo le respondía con un cara de “no puedo”. A penas cruzamos el recibidor, el dolor comenzó de vuelta y cada vez más fuerte. 
-          ¿qué te sucede? – me dice Sid.
-          Me duele mucho el cuerpo – le dijo haciendo  muecas.
-          Eso es, porque, te estás acercado a tu cuerpo.
-          ¿Cómo?
-          El cómo, se convirtió en tu muletilla o qué.
-          Eso no importa. Explícame lo del dolor.
-          En palabras sencillas, tu alma cuanto más alejada este del cuerpo, menos dolerá. Por ejemplo, cuando nos morimos en un accidente instantáneamente, es porque, no soportamos el dolor. Nuestras almas huyen  despavoridas, ante ese sufrimiento.
-          Es decir, que “yo alma” abandone a mi  “yo cuerpo”, por no soportar el dolor.
-          Exacto, ahora tú cuerpo está luchando solo o lo mantienen, a través, de aparatos. Para, poder seguir viviendo, es que tú, tienes que  soportar ese dolor y te conviertas en un “YO COMPLETO”.
El dolor era profundo, pero lo podía manejar así que decidí seguir yendo hacia adelante. Sid, como un GPS me dirigía hasta donde, supuestamente yacía mi “yo cuerpo”; nos quedamos en el cuarto piso que decía: “terapia intensiva”, pasamos algunas puertas al estilo fantasma. Hasta llegar a una puerta, que indicaba: “solo para personal autorizado y familiares”. Me detuve por un segundo, parecía que mi cabeza, espalda y brazos estaban estallando. Pero, vencí el dolor y di más pasos, hasta encontrarme en una sala llena de aparatos, que explicaban temperatura, pulsaciones, etc.; seguí viendo, a pesar que ya el dolor era de otro mundo, y me vi.  No sé cómo me reconocí, me habían pelado y tenía varias vendas en mi cabeza, mi cara estaba llena de moretones  y cicatrices; note la sonda que cubría mi nariz y tenía más de la mitad del cuerpo lleno de yeso, en otra ocasión me hubiera reído, ya que, parecía la momia. Pero, el dolor había aumento inexplicablemente, no podía mantener parada. 
-          ¡Sácame de aquí! le dije en un susurro a Sid.
El me saco de un tirón, caminamos hasta llegar a una sala de espera. Me senté en una de las sillas para poder descansar. Sid se sentó a mi lado, en silencio.
-          ¿Cuánto hace qué estoy así?- le dije señalando mi habitación.
-          No sé, puede ser unas horas o días. El tiempo es diferente de este lado.
-          No puedo regresar a mi cuerpo. Prefiero morir, antes de volver a ese infierno.
-          Lo sé. Eso es lo que quieres.
-          Si, además veo que nadie conocido está aquí.
-          Te equivocas.
-          ¿he? – dije mientras lo miraba.
-          Mira hacia tú frete.
Mire hacia él me indico. Estaba todos aquí. Mis padres, mi tío, mis amigos y Sebastián. Hablaban con un médico.
-          ¿Cómo la encontró?- dice mi madre, con los ojos rojos y pálida.
-          Su situación es crítica- señaló el médico-. No encontramos ninguna mejoría, su cuerpo se debilita cada vez más. Es como, si dejara morir.
-          ¡No, no se puede hacer algo! – exclama mi padre.
-          Lo siento, pero su Hija ya está en manos de dios.
-          ¡No, puede ser! – grita mi madre y llora.
Se veía que la mayoría estaba fatigada, con los ojos rojos. Cuando se fue el médico, la sala quedo en silencio, solo mi madre lloraba desconsoladamente  en los brazos de mi padre, mientras que él, le acariciaba el pelo. Susy, estaba apoyada en la pared, tocándose la panza, mi tío aferraba la mano de mi madre; Clau tenía la cabeza sobre dogo y Bunkerhead estaba sentado con la cabeza hacia atrás, como si acababa de tener una pelea con alguien y último era Sebastián que miraba hacia mi habitación, parecía que tenía un debate interno, miro hacia mi todos los presentes y camino hasta el lugar que yacía mi cuerpo. Lo  seguí. Se puso una bata, gorro, bolsas en los pies y guantes  azules, entro y sentó a mi lado. Yo me quede a una distancia considerable, no quería que me sucediera lo de hoy y terminara desmayada (eso si los fantasmas se desmayaran).
-          ¿te quieres ir? ¿dejándome aquí? -  le dijo a mi cuerpo, agarrándome la mano-. Eso no es justo. No sabes lo mucho que te amo. El día que te conocí, con tu cabello rojo furioso, con una banda estilo Guns and roses, cadenas en todo tu cuello y tu ropa desgatada; tus hermosos ojos negros, del brillo de las estrellas–Y quise acércame para consolarlo , pero, sabía que si entraba el dolor aumentaba-. Sabes, yo no te conocí, en la escuela, si no, en  un show de tú tío, tú cantabas “Doll Parts”, yo no sabía quién eras, pero te quería verte de vuelta. Cuando ingrese a tú escuela, me explicaron e informaron de tú caso: una chica problemática, padres separados y que le gustaba quebrantar reglas.  me mostraron tú foto. No lo dude y acepte.  Si sabía todo de ti, era porque quería saber casa detalle de tú vida. Cuando me entere, que amabas a otro chico me enoje y por eso te hice la vida imposible. Por favor, perdóname, perdóname por no haberte defendido… esto en mi culpa, si tú te mueres yo me voy contigo…
Agacho su cara y se puso a lloras, no quería que sufriera… pero no sabía qué hacer. Me acerque a mi cuerpo y a Sebastián para tocarlo, cuando había llegado el dolor supero todo en mi mente, no podía dejar de agarrarme las entrañas y la cabeza. No sé, cual fue la razón, pero Sebastián salió corriendo a llamar a un médico. Trate de concentrarme, en unos de los monitores mi pulso se estaba debilitando. Yo estaba muriendo.
Capitulo n°  XVII:
La muerte:
Sid, me arrastro a hasta la sala de espera, vi a muchos médicos y enfermeras correr hacia a mi habitación, yo sentía cada vez una. Solo sentía la fría mano de Sid, apretando mi hombro. Entendí que los médicos, estaban luchando por mí, porque, yo me había dado por vencida. No quería sufrir más,  para que sufrir, ya en mi vida había hecho mucho y seria como una paloma mensajera para mis familiares. Después de unos minutos me sentí en paz, note que sobre el techo había una luz, Sid me hizo una señal de aceptación. Mi hora había llegado.
Mi paz fue interrumpida, cuando unos de los médicos, salió de la habitación, todos lo rodearon.
-          ¿y? – dijo mi padre.
-          Lo siento a muerto.
Escuche los alaridos y gritos de todos al enterarse de mi muerte. Quería decirle que yo iba a estar bien, pero no podía. Al ver esta imagen no podía estar en paz.
-          ¿Qué sucede?- dijo Sid.
-          Ellos están sufriendo.
-          Si y lo harán por un lago tiempo. El sufrimiento de ellos va hacer más fuerte que cualquier dolor físico.
-          Eso no ayuda.
-          ¿en qué?
-          Puedo todavía vivir.
-          Si te ayudo, si.
-          Ok, hagámoslo.
Sid, de alguna forma inexplicable para mi, se mete en unos de los enfermeros y lo comienza a controlar. Corre hasta mi habitación, a pesar que varias enfermera y un médico lo intentan sacar, el me da masajes cardiovasculares, con un aparato. Yo me planto frente de él y mi cuerpo. El alma de Sid sale de mitad del cuerpo y humano.
-          Ahora, intenta entrar a tú cuerpo.
-          Lo lograre…
-          No lo sé. Lo único que tengo claro es qué “más vale ser punk, que morir en el intento”.
-          YEHA!,¿ te volver a ver?
-          Mientras que no hagas locuras, no creo. Pero estaré en tus sueños.
-          Te estaré esperando. Si, no nos vemos entre un rato. Adiós guarpunk.
-          Adiós nena.
Como si me fuera a meter a una pileta, entre a mi cuerpo, después de eso todo se volvió oscuro y doloroso.
Capitulo XVIII:
La vida:
-          ¡Rose!- grita mi madre- ¡vamos Rose! Ya son las dos de la tarde.
No quiero levantarme, ayer de salí de fiesta con mis amigo y volví como las ocho de la mañana. Mi madre, estaba como loca llamándome. Ella y mi padre, se han vuelto más sobreprotectores. Encima están potenciados, ya que, se volvieron a cazar. Pero, el asunto de sobreprotección se debe a mi accidente, bien no se qué paso, porque mucho no recuerdo. Mis padres y amigos, me contaron que estuve unos minutos muerta. Pero, que milagrosamente un enfermero me siguió dando masajes y así pude sobrevivir.
Sé que desperté, después de estar unos tres meses en coma y lo primero que pedí, fue un disco de “Sex Pistols” y un cigarrillo, mi madre creyó, que la falta de aire  a mi cerebro, por cinco minutos me había vuelto loca. Además, estuve como unos tres meses más en el hospital, para terminar de curarme. Para, bunker soy la “mujer de titanio”, ya que muchos huesos, están arreglados con placas de titanio. Lo mejor de todo, es que por un tiempo, en el hospital me acompaño Susy y Gabriel, ya que tuvieron a Rosa (segunda), su hija, ahí. Soy  su madrina.
Hoy se cumple  tres años de mi renacer o accidente, como quieran llamarlo, así que mi tío va a celebrarlo con un show en vivo, en unas las plazas más importantes de mi ciudad, donde cantare “Doll parts”, un tema de Courtney Love, que me encanta.  Llegamos a tiempo, note que estaban todos mis amigos y conocidos, estaba hasta el director( me conto mi tío, que mi madre casi lo mata a golpes en el momento que lo vio en el hospital, debe ser por eso que me dejo terminar ahí mis últimos días escolares) y eso me hacía muy feliz. Mi tío y yo cantamos a dueto un par de temas, hasta que me toco cantar sola, cuando estaba en el estribillo: “I want to be the girl with/the most cake /I love him so much it just turns to hate/ I fake it so real, I am beyond fake/And someday, you will ache like I ach/Someday, you will ache like I ache” [1].
Vi, esa figura que conocía muy bien, así unos meses, que  se había ido hacer un master. Caminaba, sobre el mar de gente, con una sonrisa a mi no me quedo otra que correr tras de él; ya que, renuncio de su trabajo, en mi escuela, para poder hacer nuestro amor posible. Salte, del escenario y corrí tras sus Brazos.
-          ¡Sebastián!- grite.
-          He, vuelto.
-          Lo sé. Te amo.
-          Te amo.
Y nos besamos apasionadamente, escuchando los gritos de las personas que nos acompañaban


[1] Traducción: “Yo quiero ser la chica con la mayoría de torta, Lo amo tanto que solo se convierte en odio, Finjo ser realista, yo estoy más allá de falsas, Y algún día, se le duelen como me duele, Algún día, usted va a doler como me duele”

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